La primera audiencia del año tuvo nueve testigos en calidad de victimas que pasaron por el tribunal que se conformó en el Rectorado de la Universidad. Un exconscripto que formó alumnos en los colegios preuniversitarios; una empleada del Banco Agrario que tuvo que resistir un intento de violación durante una tortura; más la familia de camioneros que también pasaron por los interrogatorios de la dictadura y un grupo de jóvenes que realizaban reuniones espirituales también cayeron en las garras del terrorismo de Estado que se practicó en la Argentina en la década del setenta.
Cerca de las tres de la tarde el tribunal escuchó el último de los testimonios relacionado al grupo de chicos reunidos para hablar de cuestiones espirituales. Ellos eran siete y todos fueron a parar a la Central de Policía y luego al Penal de Chimbas. Así lo expresaron los dichos de Miguel Safe y Pablo Saba. Además ellos aseguraron que estuvieron en la casa de su maestro por aquellos tempos, Alberto Mascarell, quien reside en Venezuela y podría ser uno de los testimonios que podría escuchar el tribunal a través de videoconferencia.
“Si hacía lo que me pedía podría irme bien”
Es una frase que se desprende del relato de Josefa Alvarez, un empelada bancaria del desaparecido Banco Agrario. Ella narró cómo la detuvieron en su casa y también cómo allanaron su morada. La mujer contó que cuando la llevaron a la Legislatura en la noche la llevaron a una habitación donde un hombre le dijo <estamos limpiando el país y hace mucho que no veo a mis dos hijas y mi esposa, por eso tengo la necesidad de estar con una mujer> También le dijo que <estaba complicada y que había sido elegida y me iría bien si hacia lo que le me pedía>, según dijo Álvarez frente al tribunal.
Ella, al escuchar eso –estaba vendada y atada- le dijo a <antes prefiero que me pegue un tiro. Si están trabajando para limpiar el país por qué le hacían esto a la gente>, le preguntó. Al ver la entereza de la mujer le dijo <ha sido usted muy valiente y demostró que no tiene nada que ver y que no le pasaría nada>, le dijeron.
La mujer pasó al Penal como tanto a otros detenidos. Además contó que luego detectaron que entre las cosa de su casa faltaban joyas de oro y un reloj del mismo material. También se lamentó frente al tribunal que “era un época en la que el que estudiaba la pasaba mal”, dijo en relación a la detención de su hermano que nunca tuvo militancia política.
Entre los relatos se escuchó el de Juan Carlos Elizondo que hizo el servicio militar entre 1976 y 1977. A él le tocó participar del operativo donde murió Gilbert. “Yo lo conocía de le escuela y cuando pasamos por un cuerpo tirado me di cuenta que era mi compañero de secundaria dijo el ex conscripto".
Otro de los relatos que se escuchó fue el de Adela Pochi, viuda de Oscar Washington Carbajal, hermano de Dante Carvajal que también estuvo detenido en el Penal de Chimbas. Además de Florencio Quilpatay, y de los hermanos Santana, quienes eran camioneros y por la tenencia de un arma para cacería, fueron detenidos en el Penal de Chimbas por casi un mes, donde los picanearon en varios ocasiones para interrogarlos.
EL VIERNES CONTINÚA
La cita será el próximo viernes en eL entrepiso del Rectorado para escuchar a través de video conferencia a testigos que residen en Gran Buenos Aires y Capital Federal. Además se tomará una video conferencia desde Venezuela con otro de los testigos víctimas de esta segunda megacausa, la segunda que se investiga en San Juan por delitos de lesa humanidad.