Ese viernes 4 de agosto de 2006 marcó a fuego la historia política de los sanjuaninos: perdían a su último caudillo, Leopoldo Bravo, quien dejó de existir esa fría noche a los 87 años, convirtiéndose en leyenda. Fue fundador del Partido Bloquista, tres veces gobernador de San Juan, embajador en Rusia y senador nacional.
Uno de sus seis hijos, Fernando, es quien se encarga de guardar objetos, fotos, videos y todo lo que tenga que ver con la carrera política de su padre. Y compartió algunos de esos tesoros en exclusiva con Tiempo de San Juan. Entre las "joyas” que son testimonio de la vida de Don Leopoldo están los atributos que usó cuando asumió como gobernador en el retorno de la democracia, un plato de cobre regalado por los chilenos cuando abrió el paso de Agua Negra en 1965, sus títulos del Congreso, su carnet de afiliado al Partido Bloquista y hasta un Mercedes Benz que usaba en Rusia en sus épocas de diplomático.