"No vamos a llegar a la droga cero, pero el
objetivo es el paco cero", planteó en esta ciudad la ministra de
Seguridad, Patricia Bullrich, y adelantó que en los próximo días ingresará en
el Congreso un proyecto del Poder Ejecutivo para duplicar la pena para quienes
venden y cocinan paco.
"Asesinan a los jóvenes; en seis meses el daño es
tremendo", argumentó la funcionaria.
La iniciativa será específica para la pasta base de cocaína
y, según entiende la ministra, el proyecto contará con el aval de la sociedad
ya que crece la preocupación por su consumo, en especial entre los más jóvenes
y de sectores más vulnerables.
Según la Secretaría de Programación de la Drogadicción y la
Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), hay menores que arrancan con su
adicción al paco entre los 10 y los 11 años. Los últimos estudios señalan que
el 1,6% de la población escolar del país alguna vez consumió paco (2015) y que
la cifra asciende al 2% en la Capital (2016).
Los expertos indican que el paco, al ser la droga más
barata, suele actuar como "puerta de entrada" al posterior consumo de
otras sustancias. En general, quienes la comercializan también venden cocaína
ya que se trata de un compuesto de varias sustancias, que constituyen el
residuo de procesos de obtención de clorhidrato de cocaína.
"Mata y por eso vamos a redoblar el esfuerzo en la
lucha contra el paco", repitió Bullrich. En Córdoba, por ejemplo, hasta
hace pocos meses el gobierno negó la presencia de esa droga; terminó
admitiéndola ante el pedido de ayuda desesperado del cura Mariano Oberlín para
proteger a madres de chicos que la consumen y que eran amenazadas por los
vendedores.