Casi dos meses después del cambio de gobierno, los doce miembros del gabinete de José Luis Gioja se encuentran dispersos. Solo cuatro lograron permanecer en alguna función dentro de la gestión de Sergio Uñac, aunque dos de ellos tuvieron un importante recorte de responsabilidades en comparación con su pasado reciente.
Tulio Del Bono al frente de Ciencia y Tecnología y Raúl Tello a cargo de Ambiente, fueron los únicos que renovaron el 10 de diciembre sus puestos, con jefe nuevo. Dos áreas de continuidad plena. Pero hubo cambios en el resto, con matices que se dejaron ver en las primeras semanas de trabajo.
Los otros dos ministros de Gioja que lograron continuar en la gestión de Uñac fueron el ex titular de Turismo, Dante Elizondo, y el ex titular de Desarrollo Humano, Daniel Molina. Ambos fueron designados en el cuerpo de asesores del gobernador. No es una función despreciable, pero ciertamente tienen y tendrán menor visibilidad que la que venían exhibiendo.
Ambos fueron candidatos a intendente y perdieron. Elizondo no pasó la primaria con Franco Aranda en Capital. Molina quedó holgadamente por debajo del basualdista Marcelo Orrego en Santa Lucía. Pero tanto uno como el otro jugaron decididamente con Uñac en todo el proceso interno preelectoral. Historia conocida y reconocida políticamente.
Del gabinete giojista, entonces, quedaron ocho ex ministros fuera de la administración uñaquista. Todos encontraron rápidamente ocupación en el ámbito de la función pública, a excepción de Oscar Balverdi, ex titular de Salud, y Felipe Saavedra, ex titular de Minería.
Una fuente del entorno del ex gobernador y actual diputado nacional deslizó que Balverdi y Saavedra no perdieron el contacto con Gioja y que, antes o después, podrían partir rumbo a Buenos Aires con alguna asesoría dentro del Congreso Nacional. Por ahora es un potencial.
El otrora secretario general de la Gobernación, Walter Lima, acompañó a su hermano, el vicegobernador Marcelo Lima y hoy tiene despacho en la Legislatura, donde cumple funciones de asesor.
Muy en voz baja empezaron a sonar las especulaciones acerca de una eventual candidatura a senador para Gioja en 2017. Si ganara esa banca, tendría que asumir en su lugar en Diputados el siguiente en la lista, es decir, Walter Lima. Falta bastante para ello, aunque en política los tiempos son absolutamente relativos.
El ex ministro de Gobierno, Adrián Cuevas, y el ex ministro de Hacienda, Francisco Alcoba, pasaron al Banco San Juan en representación del Estado, como lo anticipó Tiempo de San Juan en diciembre. El primero se convirtió en síndico, en reemplazo de Luis Salcedo Garay, y el segundo fue designado miembro titular del directorio. No obstante, conservan la línea abierta con Gioja.
Por otro lado, el ex ministro de la Producción, Marcelo Alós, ya asumió la vicepresidencia del Instituto Nacional de Vitivinicultura, cargo que el macrismo supo ceder al justicialismo gobernante en la provincia, en respeto a la tradición no escrita de que el INV es conducido por Mendoza y San Juan, en ese orden. De no mediar ningún imprevisto, Alós tendría asegurada su permanencia al menos durante los próximos cuatro años en el puesto. Como ejemplo basta recordar a Héctor "Pampero” Voena, el vicepresidente saliente.
El ex ministro de Infraestructura, José Strada, fue electo y ya juró como parlamentario del Mercosur, pero en San Juan tiene oficina en el mismo edificio que Gioja, en calle 9 de Julio a metros de Avenida Rioja. El contacto sigue siendo fluido.
Solo queda hablar de la ex ministra de Educación, Alicia García, quien había quedado al frente de la cartera por la renuncia de Cristina Díaz en el último tramo de la gestión. Si bien venía desempeñándose como directora de área desde el inicio de la administración giojista, su vínculo era más institucional que político. Según dijo una fuente del entorno del diputado nacional, García habría cumplido con las condiciones para jubilarse en su cargo docente de supervisora.
El gabinete que no fue
Es una de esas verdades dichas a los cuatro vientos siempre que hay un grabador apagado, en la intimidad de una mesa de café: el destino de los ex ministros de José Luis Gioja hubiera sido otro si el presidente de la Nación hubiera sido Daniel Scioli.
El ex candidato del Frente para la Victoria le dio el lugar de consejero permanente al sanjuanino y, si bien nunca se jugaron nombres para ministerios por sabia prudencia, puertas adentro abrigaban expectativas reales de ocupar lugares de primera, segunda y tercera línea.
Pero ganó Mauricio Macri y el resultado fue inapelable. El justicialismo quedó malherido tras la derrota y aún se lame las heridas. La estela llegó a San Juan. No obstante, Gioja no condicionó el gabinete de Sergio Uñac.
Contra las especulaciones, el nuevo gobernador eligió a sus ministros con visible autonomía y los cambios empezaron a verse al poco andar, aún a costa de algún crujido interno: la renovación parcial de funcionarios llegó hasta los últimos peldaños. Continuidad con evolución, lo llamaron desde Libertador y Paula.
Así como Uñac no es Gioja, Claudia Grynzspan no es Dante Elizondo, ni Walberto Allende es Daniel Molina. La fórmula comparativa aplica hacia el resto del gabinete. Pero eso será motivo de otro análisis.