La fe y la campaña

Devoción de una candidata por San Expedito

La caucetera Mariela Ginestar tiene mucho por agradecer, después de ser trasplantada del riñón. Contó que la primera visita tras la operación la hizo al patrono de los imposibles. Por Miriam Walter.
jueves, 24 de septiembre de 2015 · 07:44
Por Miriam Walter

En medio de la campaña antes de las PASO, a Mariela Ginestar le trasplantaron un riñón. Logró ganar la interna y salvar su vida. "Yo creo en Dios, en la Virgen María y tengo la fe puesta en todos de la misma forma pero a San Expedito le pido especialmente que me dé fortalezas. Dada la situación del trasplante pedí que me siga acompañando en la salud porque para mí esto es un milagro”, cuenta la candidata a intendenta de Caucete sobre su devoción. En su despacho en la Legislatura tiene encuadrado su título de diputada y una figura del santo de los imposibles. 

"Al empezar a salir a la calle, poder caminar, lo primero que podía hacer era ir a agradecerle. Haber vuelto a Bermejo, a San Expedito, fue muy emotivo, poder volver, porque uno  nunca sabe lo que hubiese pasado”, contó sobre su primer actividad de campaña, que realizó días atrás en su departamento, tras recuperarse. 

Dice que no es de hacer promesas pero que le gusta hablar con los santos y ponerse en sus manos para sentirse con fuerzas y protección. "En este caso con mi ausencia pedí no sólo por mí si no por todos, que los protegieran a los compañeros que tuvieron que estar al frente de la campaña”, subraya la postulante giojista. 

Siempre presente en la fiesta patronal en abril, Mariela dice que lo primero que suele hacer es ir directo a la capilla. "Yo le pedí siempre a San Expedito por cada lugar desde donde estaba, cuando llegué a diputada le recé para que me acompañara y pudiera cumplir lo mejor posible mis funciones”.

En 2010 Mariela empezó a sufrir insuficiencia renal. Y con más fuerza se aferró a la Iglesia. A la Difuntita también le va a rezar porque le crearon en la familia un vínculo especial de chica. Cuenta la legisladora que de bebé tuvo problemas porque nació prematura y su madre le hizo promesas a la Difunta Correa para que saliera bien. "Mi mamá subió conmigo en brazos las escaleras arrodillada”, recuerda emocionada.  

En San Expedito vienen luchando por mejorar las instalaciones. Y Ginestar dijo que no se olvida de ese pedido, "la idea es ayudar siempre. Tenemos una muy buena relación con el sacerdote de ahí. Hay que explotar el  turismo religioso en Bermejo, tener más infraestructura, porque el lugar queda chico para los fieles que llegan todos los 19”, dijo. Y agrega que ya inició un expediente en el Ministerio de Infraestructura sobre el ordenamiento territorial con un diagnóstico especial sobre Bermejo, la situación escritural de los lotes y la situación de los comercios en el lugar de fe, además de la necesidad de viviendas para los pobladores y reforestación.

Mientras tanto sueña con poner la estatuilla nueva de San  Expedito, que le regalaron en su última visita al santuario, en la oficina del intendente de Caucete desde el 10 de diciembre.

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