El hecho ocurrió este fin de semana y por lo que son las
comunicaciones y la interactividad de este momento del planeta, se filtró desde
el silencio de la empresa y ganó las redes sociales en una provincia en la que,
desde que comenzó la gran minería, precisamente con esta mina, el consenso
hacia la actividad ha sido creciente.
El que pega primero pega dos veces y Barrick ha dejado pasar
demasiado tiempo para dar explicaciones puntillosas, técnicas y ambientales de
que lo ocurrido no pone en riesgo a la salud de iglesianos y jachalleros, a la
flora y a la fauna.
Al cierre de esta edición de Mining Press, los escuetos
comunicados de la minera y las declaraciones respaldatorias del gobierno
sanjuanino en sus diversos estamentos, no parecen suficientes ni recíprocos con
la magnitud de esta crisis.
Crisis, sí, crisis. Si no es una instancia crítica en
términos medioambientales ésta sí lo es en el impacto en la imagen,
comunicación y reputación de la empresa.
Los manuales de contingencia, algunos de los cuales adornan
los despachos de las mineras en todo el mundo, incluso en San Juan, y los media
coaching sobre situaciones límites
aconsejan proactividad, explicaciones acabadas, ejercicios divulgativos de lo
científico y lo técnico en pos de conseguir el bien más preciado: la
tranquilidad de la población.
La minera afectada y los funcionarios sanjuaninos, de José
Luis Gioja para abajo, se abocaron ayer a mensajes de responsabilidad. En la
operación de la mina, por el lado de la empresa, y en el contralor de la
actividad del capital privado, desde la esfera oficial.
Mucho menos de lo que esperaba el público en una jornada
tensa en la que la que facebook y twitter lucieron repletos de
descalificaciones y epítetos contra Barrick, Veladero y todo lo que sonara a
"minería a cielo abierto” en San Juan y en la Argentina. Las redes sociales han
sido de nuevo esta vez, como ocurrió sin ir más lejos en el affaire de La
Ciénaga en la misma Jáchal, en Mendoza o en Chubut, la herramienta de la anti
minería que conoce muy bien cómo propagar pánico e intranquilidad entre los
ciudadanos de a pie con la alarma ecológica y sanitaria.
La prensa argentina, mejor dicho de Buenos Aires amanece hoy
con esta noticia, sin el debido contrapeso de argumentos irrefutables desde la
minería. Basta con googlear para ver todo lo que han sostenido, en power point,
pdf y docs, diversos analistas y académicos sobre el temido cianuro en la
minería y en la industria argentina y mundial. Ayer y hasta ahora sólo habían
aparecido acotadas explicaciones desde el responsable de la Policía Minera,
Marcelo Ghiglione, y desde el Colegio Argentino de Ingenieros de Minas (CADIM).
Gusto a poco han tenido las réplicas mineras. Y como la aldea es global e
instantánea
Tras los despachos de Bloomberg, Reuters y otras informadoras
mundiales, Barrick perdia el 2% del valor de sus ya devaluadas acciones.El
derrame en la remota mina de un remoto país puede ser leído como una
consecuencia de duro ajuste que se autoimpuso el holding, decían los analistas
de Toronto y New York. Desmentir que el accidente es consecuencia del low cost
adoptado será otra tarea por estas horas del gigante canadiense.
Todo esto ocurre en época electoral y en un país de estados
de ánimos crispados como la Argentina. Es improbable que Gioja y el FPV vayan a
perder las elecciones, como quisieran sus relegados opositores, por este
accidente.
Pero el derrame de ayer y la forma en que está manejando
Barrick y el entorno minero a este evento sólo pueden traer descrédito para la
industria minera argentina en su conjunto.
Como rezan las cédulas judiciales: quedan ustedes
debidamente notificados.