Contundente. Así fue el senador sanjuanino para responde a la pregunta sobre qué hará cuando le toque votar el pliego del candidato propuesto por el gobierno para ocupar un asiento en la Corte, Roberto Carlés: "Voy a votar que no, porque le falta experiencia”.
No es el del sanjuanino un voto más en la Cámara Alta sino representa, hasta el momento, la única posibilidad de que el oficialismo reúna los dos tercios de los senadores presentes. Ocurre que el resto de los bloques opositores en el Senado ya habían anunciado su negativa con antelación incluso a la designación de Carlés, y hubo incluso un grupo que firmó un compromiso público de no votar a ninguno que sea propuesto por CFK, con el argumento de que hay que esperar la asunción del nuevo presidente a fin de año.
Basualdo se desmarcó de esa postura anunciada por otros opositores, con predominio de los radicales liderados por Sanz y Morales (ver aparte): "Para mí, lo importante del pliego no es quién lo propone, en este caso la presidenta Cristina Fernández, sino quien es el propuesto. No estoy de acuerdo con ni siquiera considerar el nombre del candidato propuesto porque lo llevó alguien. En mi caso, no voy a apoyar a Carlés porque creo que no tiene experiencia”.
Agregó el senador sanjuanino que actuaría de igual manera si no le gusta el nombre propuesto por un eventual presidente de la Nación con el que coincida. "Supongamos que gana Sergio Massa, que es el que a mí me gusta, con el 70% de los votos y propone para la Corte a algún dirigente que a mí no me gusta, tampoco lo voy a votar. Así que yo descarto aceptar o rechazar a alguien por quien lo propone, y si la presidenta cambia el postulante y propone a otra persona, igual lo voy a evaluar y no lo rechazo de antemano. Esa es mi postura personal”.
De acuerdo con el senador sanjuanino, hay miembros de su minibloque del Peronismo Federal que están decididos a rechazarlo porque consideran que no puede ser propuesto por CFK porque se trata de una presidenta que se retira este año. "Yo los respeto, pero no es mi caso”.
Igual, confirmó a Tiempo de San Juan que no hay en su sector político ningún senador dispuesto a votar a Carlés, por el argumento que fuera, y eso es un fuerte revés a las aspiraciones del oficialismo de obtener la cifra de los dos tercios de los presentes: el Peronismo Federal es la única posibilidad de hacerlo, y ahora Basualdo anuncia que ni él ni ninguno de sus compañeros acompañará.
El gobierno nacional postuló a Roberto Carlés como aspirante a cubrir la vacante que se produjo como consecuencia de la renuncia a fin de año de Eugenio Zaffaroni, que sumada al fallecimiento de Carmen Argibay dejó al máximo tribunal de justicia con sólo 4 integrantes y la necesidad de sumar a su quinto miembro y evitar que haya que desempatar con conjueces especiales para cada causa.
Sobre el filo del mes posterior a la vacante que tiene como plazo máximo para la postulación, y ya con la conocida resistencia de un grupo significativo de senadores opositores de considerar siquiera un nombre propuesto por ella, CFK anunció el 30 de enero que su candidato será Roberto Carlés. Se trata de un joven abogado de 33 años especializado en derecho penal y considerado por esa razón como continuador de Zaffaroni.
La edad de 33 años, lo que lo convertiría en el caso de ser aprobado en el cortista más joven de la historia, fue el motivo por el que varios senadores opositores anunciaron que no votarían a favor. Pero Basualdo también se desmarcó de ese argumento. Dijo que "creo que a Carlés le falta experiencia judicial porque ni ha trabajado en los tribunales ni ha estado del otro lado litigando, es decir que le falta conocimiento del sistema. No es en mi caso un problema la edad, sí lo es la falta de experiencia de haber estado litigando o trabajando en tribunales. Por lo que pude conocer de él, Carlés es un muy buen técnico, muy capacitado teóricamente en derecho penal, y eso es muy bueno. Pero para mí es muy importante la práctica”.
Los otros dos senadores por San Juan, los oficialistas Ruperto Godoy y Maira Riofrío, ya anunciaron su voto positivo a la nominación de Carlés, que deberá concretarse cuando se trate en el reciento si el gobierno la sostiene, teniendo en cuenta que hoy maneja números adversos. Antes, deberá atravesar los procesos previos como la audiencia pública.
La danza de los números y los que cantaron antes
El pliego de Carlés se tratará en el Senado cuando atraviese las audiencias públicas y el oficialismo consiga el quórum propio de 37, es decir la mitad más uno de la totalidad que son 72. En las últimas sesiones controversiales a Miguel Pichetto, el jefe de bancada del FpV, le costó llegar al número, pero lo hizo.
Luego, para aprobar el pliego necesita una mayoría especial que es de dos tercios de los asistentes, es decir que si van todos le harían falta 48. El FpV tiene unos 32 senadores propios, que con aliados (Meabe de Corrientes, Higonet de La Pampa, Latorre de Santa Fé, los santiagueños de Zamora, etc.) alcanza a 39. Le están faltando para los 48 alrededor de 10 votos y por eso miran al bloque del Peronismo Federal, al que pertenece Basualdo junto a otros seis senadores que suelen votar acompañando en algunas circunstancias, como el Adolfo, Reutemann, Liliana Negre de Alonso o el propio Carlos Menem. Con ellos o algunos provinciales que suelen apoyar (los fueguinos, el neuquino Pereyra) alcanzaría los 48 votos, pero si le dicen que no se quedarían en apenas 43 y tendrán que especular con que entre el resto de los opositores haya alguno que no vaya y facilite las cosas porque serían menos voluntades las necesarias.
Pero los peronistas no K le acaban de decir que no, habrá que ver si alguno no cambia. Como también habían dicho que no antes el bloque radical –liderado por Ernesto Sanz y el jujeño Morales- que tiene 11 bancas propias y dos aliados y firmaron el compromiso el año pasado de no votar a ninguno que mande CFK. Ese compromiso fue firmado por 28 senadores opositores y si todos ellos cumplen en votar en contra, no habría chances para Carlés porque son más de un tercio. Pero siempre alguno puede cambiar, o faltar y bajar la exigencia al oficialismo de 48 bancas.