Opinión

El amigo al que todos esperaban, en un área sensible

Hay gran ansiedad por conocer quién reemplazará a De Vido, dueño de la chequera y factor central para las obras futuras en la provincia. Si gana, Scioli pronunció un apellido que trajo alivio. Las dudas que siguen flotando. Por Sebastián Saharrea.
domingo, 18 de octubre de 2015 · 08:57
Por Sebastián Saharrea

Pese a sus distancias lógicas por generación y por procedencia, Diego Bossio y José Luis Gioja cultivaron una relación intensa. Uno más joven y más K, el otro de más experiencia y más PJ, confluyeron en la Gestar, el organismo diseñado por el oficialismo como fuente de dirigentes cuando el bote parecía hundirse. Trabaron buena onda de entrada.

Ahora Bossio será el encargado de tomar la posta de Julio De Vido si es que gana Daniel Scioli, un dato que fue muy celebrado en la intimidad de la estructura provincial porque se trata ni más ni menos que de cierta garantía para la continuidad de una de las marcas indelebles de la gestión iniciada en 2003 y que Sergio Uñac se propone continuar: la obra pública financiada por fondos nacionales, lo que requiere de elementos excluyentes, como la existencia de esos fondos y la voluntad de endosarlos a las provincias con mayor vibración política. Pero para eso falta mucha agua bajo el río entre ese caudal: que gane Scioli. Igual fue para festejarlo en la entrecasa y sin gestos ampulosos.

No es ningún secreto cómo se trafican los fondos nacionales entre las provincias de mejor simpatía política, legado impuro de un sistema político nacional que supimos conseguir contaminado hasta la médula de unitarismo pese a que el mundillo entero se declara federal. Lo admite hasta la publicidad PRO de los últimos días, contando qué bien le iría a San Juan si gana Macri y sus referentes locales lo imitan con un triunfo en la provincia, hasta escriben la palabra "afinidad” para explicar por qué llegarían más recursos.

Esa línea, que debe lubricada sistemáticamente a fuerza de lágrima y saliva, y que llega hasta al extremo de depositar a los mandatarios provinciales en tristes roles de gestores para destrabar fondos, es una realidad indeleble y triste. Pero es la realidad. Así fue como Néstor y Cristina caracterizaron a Gioja como manguero y el sanjuanino no le corrió el cuerpo a la definición. Por el contrario, siempre redobló: "ustedes traigan, nosotros hacemos”. Y así fue.

También parece que lo seguirá siendo, y ya tomó nota el propio Sergio Uñac, comprometido con el rol que le tocará jugar si gana y también con la necesidad de no perder el tiempo. Aún sin tener nada en el bolsillo en términos electorales, viajó de bajo perfil a Buenos Aires a meter la uña en el presupuesto nacional que se cocina en Diputados de la Nación y que signará su propia gestión si es que el pocitano traduce en las urnas los buenos augurios que le señalan las encuestas. Alertado por su hermano Rubén, un hombre de particular olfato en el armado del presupuesto en el Congreso, Sergio llevó su inquietud a los dueños de la lapicera y obtuvo lo que podría considerarse su primer gesto a favor en la liberación de una partida en la que tenía especial interés.

CFK ya no estará más, tampoco quien fuera su hombre fuerte en el rol de castigar y premiar esas afinidades, Julio de Vido, de buen vínculo además con el sanjuanino José Pepe Strada como para cerrar un círculo de buena sintonía que redundó en la década de mayor actividad de obra pública en la provincia en toda su historia, con emblemas como el Centro Cívico, dos diques, un estadio, un teatro, la ruta 150 y miles de viviendas, apenas por citar un puñado de las más visibles. La pregunta que flota ahora es cómo seguir, porque tan numeroso como el listado de las realizaciones en los últimos años es el de los emprendimientos que hay en carpeta o a mitad de camino, y que requieren el mismo envión: el túnel por Agua Negra por empezar, la obra más relevante de la historia de San Juan con un presupuesto de alrededor de U$S 1.500 millones, además de los accesos de autopista Norte y Este (por Albardón y por Caucete), el segundo anillo de circunvalación, otras miles de viviendas, largos etc.

En ese contexto de búsqueda de certezas es que apareció un nombre tranquilizador. Diego Bossio está a cargo de la ANSES que recuperó los fondos de las AFJP y desde ese sillón puso a jugar esos recursos en la construcción de viviendas del Procrear. Para él, el cargo fue un trampolín a las marquesinas céntricas de la política nacional, desde donde exploró hasta la posibilidad de llegar a la gobernación bonaerense con su combo de gestión y chequera.

No llegó, pero sí hizo buenas migas con Scioli –a quien, está dicho, buscó suceder- y con varios referentes provenientes del PJ más clásico. Como José Luis Gioja, el gobernador sanjuanino que se hizo cargo del organismo de formación partidario llamado Gestar, del que Bossio reporta como director general. Hablan juntos, pasan mucho tiempo juntosy labraron una relación de armonía notoria.

También Sergio Uñac, de tanto juntarse, hizo buenas migas con Bossio y habrá celebrado que el joven tandilense con origen mendocino haya sido seleccionado por Daniel Scioli para llevar adelante un ministerio tan delicado como el de Infraestructura, el que maneja toda la obra pública del país y que tiende a dar vida propia a los funcionarios que ocupan esa oficina. Y si no, que lo cuente De Vido.

De allí saldrá la mayoría de los recursos que harán falta en San Juan para mantener el pulso en lo que fue una marca de gestión para el oficialismo local, las realizaciones en ladrillos. Ya están enumerados los desafíos a futuro que también esperarán que se abran las puertas del cielo desde esos hormigueros burocráticos porteños.

Lo que no está definido es si la futura cartera al mando de Bossio conserva el estratégico sector de energía. Que De Vido manejó de manera discrecional y que Scioli tiene intenciones de convertir en un ministerio autónomo, para el que también tiene un nombre sonando muy fuerte: es Jorge Sapag, actual gobernador de Neuquén y aliado al oficialismo nacional, lo que también le sirve para atar fidelidades en el Sur del país y en las provincias petroleras.

Tampoco está del todo claro desde qué lugar estará mirando todo este panorama el propio Gioja. Ya comenzaron a aparecer los nombres de los gobernadores actuales que ocuparán cartera en el caso de un triunfo de Scioli, y el sanjuanino no aparece. Están el misionero Maurice Closs para turismo, el entrerriano y rival de Scioli en la interna presidencial Sergio Urribarri para Interior y Transporte, y punto final a los confirmados. Suenan el salteño Urtubey para la Cancillería, el mendocino Paco Pérez para un cargo aún indefinido, y el propio Gioja, quien aún no fue nombrado para ningún cargo específico.

El sanjuanino tiene un puesto casi asegurado en el Congreso, postulando como lo está en el primer lugar de la lista de diputados nacionales por San Juan. Fue nombrado con insistencia como postulante a la Presidencia de Diputados, lugar al que aspiran también otros sectores, en especial desde la guardia kirchnerista que ha ubicado a muchos de sus altos referentes en las listas. También se lo nombró para la Presidencia del bloque, aunque es éste un puesto de mucha mayor actividad.

Voceros oficiales locales señalaron en la semana que el hecho de que Gioja no aparezca mencionado para los cargos ministeriales puede tratarse de un indicio de que lo cuenta entre la tropa que ordenará el tránsito en la Cámara Baja. Pero nadie quiere sacudir el avispero con declaraciones públicas para que no se estropee lo que, aseguran, se está cociendo.

Lo que sí hicieron todos fue celebrar por lo bajo que el designado para reemplazar a De Vido resultara Bossio, y aún hay quienes alientan expectativas de que aparezca en un cargo de alta jerarquía de ese mismo ministerio el caucetero Strada, quien a su vez figura como primer postulante de San Juan para el Parlasur.

Se verá más temprano que tarde. Los que siguen de cerca los capítulos de esta novela piensan que ya se dio demasiado anticipo y que ahora sólo queda aguardar silencio. Razón no les falta: todavía les queda lo más importante, ganar la elección nacional del 25.

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