domingo 26 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
análisis

La figurita difícil, se une

Dignidad Ciudadana hizo siempre buenas elecciones, pero nunca ganó un cargo. Siempre fueron reacios a juntarse, esta vez lo harán. Las claves de su adhesión a Unen. Por Sebastián Saharrea

Por Redacción Tiempo de San Juan

Entre 5 y 10 puntos porcentuales en San Juan no es poca cosa, más de un dirigente de fuste daría la vida por ellos. Esa parte de la torta siempre se las arreglan para conseguir los perseverantes integrantes de uno de los partidos provinciales que nació en medio de la explosión “democrática” de hace más de una década, en la casi se llega al extremo de que cada dirigente tuviera un partido.
Ellos lo hicieron al revés: se fueron armando lejos de los personalismos y hasta padeciendo la ausencia de algún líder con voz de mando. Pero la sobrevida que exhiben a la par de otros nacimientos partidarios con los que compartieron época les da la razón: no era cosa de salir atolondrados, sino que el camino con menos vértigo y más largo suele dar mejores frutos.
De perfil conservador y fuertes raíces cristianas, Dignidad Ciudadana se las arregló siempre no sólo para conseguir votos en la porción del electorado que comparte ese fuego, sino para resultar atractivos a votantes más desideologizados, si por eso se entiende a los que sólo se ponen a pensar en un candidato cuando llega el tiempo de votar, y no suelen reparar demasiado en cortes de pensamiento. Se dejan llevar por los dilemas del momento, y  por lo que mejor escuchan. No son pocos.
El gran mérito de Dignidad Ciudadana en todo este tiempo es haber construido un perfil nítido sobre qué es lo que son: un partido provincial sin referencia clara a nivel nacional y con una línea definida sobre los temas candentes asociada a la centroderecha y los temas de interés religiosos. Se sabrá así de antemano siempre que su perfil económico es promercado y que su perfil social en inflexible en posturas antiabortistas, o en una visión de la ley más dura –o la mano más dura- como receta de seguridad. Son eso, que guste o no guste es otra historia.
Pero además de un gran mérito, hay una gran oportunidad. Y es que justo ha venido a operar en una sociedad a la que se le parece mucho. No tiene que hacer demasiada fuerza para sintonizar en un medio ciudadano en el que esos postulados de corte conservador encuentran un infinito campo fértil por definición histórica. Y así fue como, con un pequeño envión, la barcaza comenzó a rodar con resultados políticos asombrosos para una organización nueva, sin historia ni liderazgos deslumbrantes.
 Así fue también como comenzó a encontrar los primeros inconvenientes. El primero, demasiada competencia, cierta saturación en el renglón electoral al que se dirige y que le empieza a plantear algún resultado poco simpático. En ese mismo casillero conservador hay muchos otros actores jugando, que tiran el anzuelo en el mismo estanque. El Bloquismo más tradicional, no el Nac & Pop de Graciela Caselles y hasta del propio Polo Bravo que solía decir que el partido de la estrella es de centro-izquierda, sino el más relacionado con don Leopoldo, que intenta resurgir. O el Pro, que con su aterrizaje en San Juan ha ido comiendo centímetros que le ha ido quitando a las fuerzas similares, especialmente a Dignidad.
También hay, por qué ocultarlo, cierto hartazgo por eso de llegar siempre hasta la puerta y no poder entrar, junto al desgaste lógico de ya no ser “la” novedad. Es que Dignidad Ciudadana ha hecho siempre buenas elecciones, de esas que ponen envidiosos a dirigentes y sellos de los más plantados y tradicionales que suelen quedar debajo suyo. Pero nunca consiguieron filtrar ni siquiera un concejal en un departamento. Estuvieron cerca en Capital, cuando obtuvieron 19.000 votos, pero no superaron el umbral del 10% que requiere la Carta Orgánica, y otra vez afuera.
Uno pregunta a los dirigentes y ellos dicen que ese factor no ha sido determinante en este cambio de actitud de buscar, por primera vez desde su nacimiento, juntarse con otros partidos para tirar de la misma soga. Pero también es cierto que los militantes rasos sienten el desaliento de no conseguir premio, ¿quién puede sostener que no quiere llegar a un cargo, o que no le molesta quedarse en la puerta, si es que se ha preparado y postulado para hacerlo?
Por todo eso es que ahora el partido encabezado por Lito Sánchez y Fernando Moya ha decidido cambiar de estrategia. La figurita difícil de todas las elecciones anteriores, a la que siempre tentaron desde todos lados pero siempre decidió mantener su nombre y rechazar cualquier invitación frentista, está ahora en la puerta de su primera vez.
Lo hará si no hay nada extraordinario con el Frente Amplio Unen, que en San Juan lleva el liderazgo de Alfredo Avelín Nollens y que se integra con el radicalismo, el socialismo, Proyecto Sur de Pino Solanas, entre otros. Además de Alfredito, los referentes del espacio son Hugo Domínguez, el ex rector de la UNSJ Benjamín Kuchen, por qué no pensar que pueda estar Cáceres si es que el Pro acuerda a nivel nacional. Con los dos primeros, Sánchez maneja una relación política y personal de hace tiempo, y ese ha sido el factor por el cual Dignidad se ha encaminado hacia esos confines en busca de sociedades, y no a otros.
Entre los formalismos, hubo intercambio epistolar sobre los puntos de contacto mínimos como para pavimentar el acercamiento. Y no hubo diferencias sustanciales. Dignidad le envió a sus futuros socios un documento con sus bases doctrinarias, como para que no haya interferencias. Son 15 puntos entre los que figuran la “defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte” (punto uno),  el “matrimonio estable entre hombre y mujer”, “terminar con décadas de asistencialismo y políticas prebendarías”, la “instauración de una economía de libre empresa” o impedir “que el negocio de unos pocos comprometa el futuro de las generaciones venideras”.
No hubo vetos de ninguno de los que los seducen, a pesar de que entre los actuales integrantes del Frente Unen no están todos de acuerdo con rechazar el matrimonio igualitario, el asistencialismo estatal o poner freno a la minería. Pero esas cosas, calculan en el nucleamiento, se irán acomodando las cargas a medida que comiencen a marchar.
Lo más inmediato para ellos será ir sellando el acercamiento, y luego ir poniendo nombres a las candidaturas en todo el espinel. En Dignidad Ciudadana juran que no tienen expectativas por ninguno de los cargos en especial, ni por ningún territorio determinado. Aunque admiten que su fuerte está en Capital, donde hicieron las mejores elecciones y donde también tienen esperanzas muchos de sus futuros socios.
También aseguran que ni Sánchez ni Moya tienen decidido ser candidatos a gobernador, en una eventual Paso dentro del FAUnen y peleando internas con otros aspirantes de otros partidos. Incluso ya como parte del bloque al que aún no pertenecen formalmente, piensan en voz alta: “a nosotros nos gustaría que no haya interna para ningún cargo”.
Cualquier mirada rasante por un tablero lleno de dirigentes y partidos distintos asegura que no será nada fácil.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
Veladero, mina de oro insigne en Iglesia.

Las Más Leídas

La ampliación de la planta de Adium en Pocito está muy avanzada. Para operarla tomarán decenas de trabajadores sanjuaninos.
Pacientes que están solos en el Hospital Rawson, una problemática en aumento y que afecta a personas cada vez más jóvenes.
Techint se instalará en San Juan: el gancho minero que sedujo a la empresa de un apuntado por Milei
De lo profundo de La Bebida al sueño del pibe: quién es Milo, la joyita sanjuanina que deslumbró a River
Gendarmería allanó un local del centro sanjuanino y secuestró millones de pesos

Te Puede Interesar