Una buena manera de conocer con qué herramientas se defenderá el juez Carlos Macchi en el jury que enfrentará en pocos días es con los escritos que presentó hasta ahora. Y en el más significativo de esos documentos firmados por su abogado defensor –Guillermo Toranzo- la línea de la defensa aparece clara: postular que ninguna de las acusaciones que le disparó el Fiscal de Estado Guillermo De Sanctis son válidas porque el cuestionamiento de esos fallos debió haberse realizado en la apelación ante la cámara.
Si no lo hicieron, sería la conclusión, no pueden ser motivo de embestida contra el juez. Palito para el ex fiscal de Estado Mario Díaz y para el abogado interviniente por esa repartición que defiende los intereses de la provincia en juicio, Norberto Baistrocchi. Ya fallecido, por otro lado.
Carlos Macchi es el titular del Quinto Juzgado Civil, sometido a enjuiciamiento por su conducta en el escándalo de las expropiaciones. La acusación del fiscal de Estado lo denunció por su acción en cuatro casos emblemáticos de esa supuesta red armada para estafar a la provincia con los precios inflados de los terrenos, que necesitaba un fallo judicial para sacar la plata: son los casos Anes (de Cuesta del Viento), Ruiz, Guillermo (la famosa veredita de los $25 millones), Parque de Mayo y Canal Benavídez. En esos expedientes, la denuncia encontró lo que considera innumerables irregularidades de trámite, y por eso le pidió el jury. Además de por la postura de Macchi, reflejada en una entrevista con Tiempo de San Juan en la que el juez admitió haber emitido fallos no racionales.
Luego, el fiscal General subrogante Eduardo Mallea también lo denunció y le agregó la presunta comisión de delitos, por lo que si Macchi es destituido corre serio peligro de ser sumado a la causa penal. Pero el esqueleto de la defensa está en la respuesta de Macchi a De Sanctis, presentada el 5 de junio y en la que deja al descubierto su estrategia. De allí, también, se subrayan algunos pasajes que llamaron la atención: una frase en la que califica a la justicia como “ciega, sorda y muda en la soledad de su despacho”, y otro en el que cita para defenderse de una presunta maniobra que llamó la atención al juez Roberto Pagés, ex juez civil como él y actual camarista y presidente del Colegio de Magistrados de licencia.
En ese escrito, Macchi –por medio de su abogado Toranzo- dice cosas llamativas. Aquí van algunas de ellas:
-En referencia a su fallo por mayor superficie de la exigida en la demanda en un expediente del Canal Benavídez, sostiene: “En realidad, el Dr. Macchi nunca admitió el error cometido en forma pública y por algún medio periodístico, sino que se refirió a la probabilidad de un error de tipeo o de concentración”.
Se refiere a una superficie de 9.000 metros cuadrados, pero en sentencia Macchi colocó 14.000 m2, justamente la cifra que había calculado el perito de Graffigna. En declaraciones anteriores a Diario de Cuyo y a Tiempo de San Juan, Macchi dijo que había sido un error, efectivamente de tipeo o de concentración, errores al fin. Habrá que entender que la existencia de un error es lo mejor que le podría pasar al juez, para no encuadrar en una maniobra dolosa.
Agrega el escrito de Machi un tiro a la tribuna. Porque De Santis le dice que “más allá de que Baistrocchi no haya impugnado tal circunstancia, el límite de la sentencia es el objeto de la demanda”. El juez responde que “el decaimiento del derecho (por no haber apelado) es subsanable por vía de reposición con apelación en subsidio”.
-Luego agrega una frase llena de condimentos para el análisis. Dice que “si alguna de las partes no advierte al juez sobre el hecho, el juez no se entera y eso tiene que ver a la imagen de la justicia (sic) que es ciega, sorda y muda en la soledad de su despacho”. Vuelve al principio dispositivo de un juez civil invocado antes, señalando que la obligación de aportar pruebas es de las partes, sin que el juez tenga otro rol que administrar esas pruebas.
-Sobre las objeciones por la inclusión de mejoras dudosas, el juez sostiene lo que será la columna vertebral de su defensa. Que “todos los cuestionamientos que denuncia, quien hoy acusa debieron ser observados dentro del proceso y por el abogado de la Fiscalía (Baistrocchi). De cualquier modo, la pregunta debe hacerse al fiscal para que conteste cual era la orden de cómo actuar que tenían los abogados que actuaban bajo su dependencia”. Palito para Mario Díaz, a quien –vale recordar- Macchi trató de manera destemplada con agrias críticas en la entrevista con Tiempo de San Juan que formará parte de la acusación en su contra.
- Redondea Macchi su estrategia cuando le vuelven a imputar por una foto aérea de 1947 que usó para su fallo del canal. Dice que “éste es un tema de prueba que debe solucionarse en la apelación, no es el ámbito adecuado en este Jurado de Enjuiciamiento para tratar un tema ya precluido y prescripto pues de permitirse quiere decir que el juez está atado a sus sentencias sine die”. Quiere decir que el ámbito en que considera que se puede cuestionar su sentencia es en la apelación y nunca más, para desligar al juez de su conducta.
“Hubo pericias, traslado de esas pericias, fue ese el momento de atacarlas, no ahora en el jury, que no debe valorar las pruebas, sino que valora la conducta del juez”. O: “El haber transitado el proceso todas las etapas de él (sic), no se violó el debido proceso y menso (menos) aún el derecho de igualdad”. O: “Como vengo expresando las partes tuvieron la oportunidad de impugnar, oponerse y plantar las nulidades que consideraban, sino lo hicieron su derecho se perdió”. O: “el hecho debió abordarlo el abogado de la Fiscalía, no se le puede achacar al juez la incomptencia del abogado de una de las partes”, “quien debía saber del atropello que estaba sucediendo (si sucedía) era el abogado de Fiscalía”. Repite varias veces ese contenido, de diferentes maneras.
Pese a las dificultades de redacción, clarita la postura: palito para Baistrocchi-Díaz y para la decisión de llevarlo a un jury. Pero la cuestión es que a Macchi lo que acusan los denunciantes precisamente por una posible connivencia entre el tándem Baistrochi-Díaz con el juez y los intereses de Graffigna, por lo que ese hecho llamativo que de que nadie apeló los fallos de Macchi con el que se defiende el juez, puede volverse en su contra.
-En cuanto a un folio alterado en un expediente para sacar de la cancha la tasación del tribunal, Macchi incluye una revelación sorprendente. Se trata de las fojas 326 bis que aparece agregada rechazando al TT la suspensión de términos pedida por el cambio de un perito. Luego aceptó la suspensión y aparece un pedido de Graffigna de volver a la decisión original con un “lapsus” en las fechas porque cita un 31 de mayo que no había ninguna resolución: estaba raspada y decía que vale el 2 de junio. Aquí, Macchi sostiene que él no estampó la firma en la enmienda como dice la acusación sino que lo hizo un juez subrogante porque el acusado estaba de vacaciones del 29 de mayo al 5 de junio. ¿Quién era el subrogante? Roberto Pagés, un magistrado que defendió siempre a Macchi a capa y espada, y a quien ahora el magistrado enjuiciado involucra.
Resta ahora conocer la respuesta de Macchi al fiscal Mallea, que también presentó una denuncia en su contra con el agregado de la imputación de un delito. Mientras eso ocurre, el suspendido magistrado decidió poner proa a Buenos Aires, para ensayar la “gran Alday”. Es decir, atraer la atención nacional para lo que considera una injusticia, como lo hizo el ahora abogado prófugo por este mismo escándalo en una cámara oculta que valió la destitución del entonces juez Carlos Reinoso. ¿Será verdad que estuvo golpeando la puerta de Lanata?
martes 28 de abril 2026




