El análisis del día

Roberto Basualdo, sentado en un sillón bien caliente

Como el PRO no tiene quien lo defienda en Senado, el sanjuanino tuvo que asumir el trabajo durante el duro debate por el traspaso de los subtes. Por Sebastián Saharrea
jueves, 22 de marzo de 2012 · 14:37
No es del PRO, pero es claramente el dirigente más cercano al macrismo de todos los que habitan en el Senado de la Nación. En el interbloque del Peronismo Federal donde reporta, ni el líder natural Adolfo Rodríguez Saá, ni Reutemann ni Menem, ni algún otro de las firmas del sector puso la cara para defender los endebles argumentos de Macri para no hacerse cargo de los subtes, y el sanjuanino Roberto Basualdo debió salir para honrar los acuerdos políticos que se tejen en la provincia y que lo tienen como protagonista.

Es que Basualdo llevó en la última elección la bandera del PRO, incluyendo a dos empinados dirigentes macristas provinciales: Eduardo Cáceres, que salió segundo en Capital con buen caudal electoral, y Hugo Ramírez, presidente del PRO local y flamante diputado provincial en la bancada macrista. Todos esperan que Roberto sea candidato a gobernador de Macri en la provincia en las próximas elecciones, y Roberto no dice ni sí, ni no. Más aún, el bloque de Ramírez en la Legislatura es del PRO –con la venia de Basualdo- y si bien Roberto pertenece en el Senado al Interbloque Federal, no descarta la posibilidad de abrir un bloque personal con la insignia PRO. Eso significaría el ingreso de la fuerza de Macri a la Cámara Alta, donde no tiene ningún legislador y está en absoluta inferioridad numérica, como lo pudo comprobar en la votación por los subtes que perdió 55 a 8 y recibió críticas por igual desde el oficialismo y de la oposición (Rodríguez Saá, Juez, etc).

Por eso Roberto fue uno de los portavoces: habló del traspaso con recursos y pidió solucionar la discusión con la coparticipación. Pero hasta allí llegó su sacrificio por el sector. Poco después, hubo que votar por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, un punto en el que Roberto había dicho a Tiempo de San Juan que estaba de acuerdo con reformarla, pero dudaba de la forma en que se lo planteaba. Y terminó votando a favor.