No lo podían creer hasta que se abrió la puerta y del otro lado apareció un ventanal que dominaba todo Brasilia. Desde allí hasta el escritorio hay unos 10 metros, que Gioja y su delegación caminaron aún incrédulos. Y llegó el momento del saludo: nada de mano extendida ni formalidades, un abrazo como los que se dan los viejos conocidos atravesados por el afecto.
Así fue el primer contacto del encuentro en el que el gigante era el más petiso: Lula, presidente de una de las 10 potencias mundiales y un estadista regional inigualable pese a sus 165 centímetros, en la foto junto a José Luis Gioja, unos 30 centímetros más alto pero gobernador de una provincia de las más chicas de un país vecino. De esa cumbre sin equivalencias salió la plataforma donde se pudo apoyar el resto: las gestiones y el acuerdo definitivo firmado ayer por los presidentes de Chile y Argentina. Si no hubiera ocurrido, el resto estaría nublado, creer o reventar.
viernes 1 de mayo 2026





