análisis

El sabor de la última vez, entre caricias y cábalas

Cristina y Gioja empezaron a vivir momentos inolvidables en lo que es el tramo final en sus respectivas gestiones. Y así ya lo empezaron a demostrar.
lunes, 24 de octubre de 2011 · 01:04
Por Gustavo Martínez Puga
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Con una pausa en su discurso, para hilvanar los pensamientos que quería expresar públicamente ante los argentinos desde el bunker del Frente para la Victoria en el segundo subsuelo del Hotel Intercontinental, la presidenta Cristina Fernández acariciaba el atril con la mano izquierda. Fue cuando comenzó a pensar las palabras que le iba a dirigir a su compañero de toda la vida, Néstor Kirchner. Justo ahí, en ese momento que se dirigía al pueblo argentino para agradecerle que le haya permitido entrar en la historia grande de la Argentina como la única mujer que fue reelecta como Presidenta de la Nación. Con esa caricia al acrílico, Cristina parecía querer dar un cariño a la distancia a todos los que le depositaron su confianza a través de las urnas a lo largo y ancho del país. Vestida con un elegante luto, y con un tono de voz ameno y al filo del quiebre en forma permanente, Cristina mostró firmeza para asumir su segundo periodo a partir del 10 de diciembre próximo. Pero también sabe que, desde esa fecha en adelante, todo tendrá el sabor de la última vez.

Una sensación parecida es la que empezó a vivir José Luis Gioja. Después de que habló Cristina a todo el país, el Gobernador se sentó por primera vez en público sobre una mesita que le pusieron abajo del acoplado que hizo de escenario en la avenida Alem. Y allí le habló a los sanjuaninos por primera vez, después de las elecciones que le dieron el histórico tercer mandato y con récord de votos.

Fiel a su cábala de usar las campera roja para las elecciones, Gioja no se olvidó de decirlo en público. Después, ante la multitud que lo fue a escuchar a la sede del partido Justicialista, donde reconoció públicamente el compromiso que le representa el altísimo caudal de votos que le dieron los sanjuaninos, el Gobernador continuó con otros rituales que siempre respetó en cada elección que participó desde el 2003: sobre el escenario se mostró rodeado de su esposa, sus hijos, sus nietos y el círculo íntimo de dirigentes políticos en el que se apoyó en las dos gestiones que realizó hasta el momento.

Fiel a su estilo, Gioja se mostró enérgico y, lejos de irse a descansar, después de su discurso recorrió canales de televisión dando notas y hablando sin cansancio de política y de los años que vienen para los sanjuaninos.

En lo más íntimo, también el Gobernador sabe que toda esa pasión tiene el sabor de la última vez. En este caso, festejando el histórico tercer mandato que le dieron los sanjuaninos. ¿Le durará la campera roja otros 4 años?

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