Una joven pocitana quedó en la mira de la Justicia como presunta jefa u operadora local de una banda integrada por presos mendocinos que cometía estafas virtuales usando el nombre de una conocida distribuidora de gas envasado de San Juan. Le atribuyeron, al menos, seis maniobras fraudulentas mediante la venta de garrafas que nunca entregaban o engaños a través de los cuales vaciaban cuentas bancarias de sus víctimas.
La sospechosa es Melani Yamil Torres, una joven mamá de 29 años que quedó en la mira del personal de la UFI Delitos Informáticos y Estafas por una investigación iniciada en julio del 2024. El ayudante fiscal Federico Pereyra y la asistente Guadalupe Segado expusieron este martes último en Tribunales los cargos que hay contra ella ante el juez de garantías Guillermo Adárvez y le imputaron el presunto delito de estafas reiteradas.
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La causa es investigada por el ayudante fiscal Federico Pereyra y el fiscal Pablo Martín, de la UFI Delitos Informáticos y Estafas.
En la audiencia de formalización también revelaron que están detrás de dos hombres privados de la libertad que serían cómplices de la joven pocitana y que ejecutaban las acciones delictivas, vía celulares, desde una de las unidades penitenciarias de la ciudad Capital de Mendoza. La sospecha es que conformaban una banda que utilizaba un falso perfil en Facebook de la empresa Juan Gas y, bajo esa fachada, ofrecían a la venta garrafas de gas de 10 y 15 kilos a precios menores que los del mercado local.
Fuentes judiciales señalaron que en ese perfil publicaban números de contactos y algunos potenciales clientes les escribían por WhatsApp. Era ahí cuando empezaba el engaño, dado que supuestamente los embaucadores se aseguraban de cobrar por las garrafas, pero no las entregaban. En algunos casos, les decían que no había llegado la transferencia y volvían a cobrarles. Después, con la excusa de gestionar la devolución del dinero, engañaban a sus víctimas hasta obtener las claves personales de sus celulares y, a posteriori, ingresaban a sus cuentas de home banking para vaciárselas, explicaron.
Así, alguien que buscaba comprar una garrafa de gas al precio de 15.000 pesos terminó sufriendo una estafa de 80.000 pesos y otros 1.000.000 de pesos. De acuerdo con las denuncias, son 6 los damnificados hasta el momento y el perjuicio ascendería a más de 3.500.000, pero no descartan que haya más víctimas.
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El juez de garantías Guillermo Adárvez.
En base a la investigación preliminar, se constató que los estafadores utilizaban “cuentas mulas” para desviar el dinero de las estafas y luego esa plata se transfería a otra billetera virtual. Los investigadores informáticos hicieron todo ese seguimiento y descubrieron que la destinataria era Melani Torres, aseguró un funcionario judicial. Por eso apunta contra la joven de Pocito.
También descubrieron que posteriormente la muchacha compartía parte de ese botín con presos alojados en la cárcel mendocina, explicó la fuente. Por otro lado, se habría establecido que las comunicaciones de los estafadores con las víctimas partían desde el interior de esa misma unidad penitenciaria. Eso refuerza la sospecha que éstos se encargaban de las maniobras fraudulentas y respondían o trabajaban con la muchacha para desviar el dinero.
En función de eso, los representantes del Ministerio Público Fiscal allanaron la vivienda de Melani Torres en la calle Independencia, Pocito, y secuestraron celulares y soportes informáticos. Este martes último, en la audiencia de formalización, le imputaron el presunto delito de estafas reiteradas (seis hechos), mientras que el juez de Garantías Adárvez hizo lugar al pedido de dar por abierta la investigación penal preparatoria, pero dispuso que la mujer continúe en libertad mientras avanza la causa.