A más de 6 horas del horror que se desató en Santa Lucía, en donde un sujeto asesinó a una nena cuando realizaba disparos al aire, los vecinos del Barrio Constitución se mostraron conmocionados por el suceso que sacudió la madrugada de este jueves. En el sitio que se prestó como escenario del horror quedaron marcas y, por lo reciente del hecho, quienes viven en los alrededores quedaron en shock y con miedo.
Es que si bien conocen detalles de lo ocurrido, prefirieron no exhibir sus rostros y sólo contar por lo bajo lo que sabían. Esta mañana, blindados por las autoridades policiales, que custodian la zona con un móvil y efectivos del Grupo GERAS y con patrulleros, los vecinos de la víctima, Milagros Rivero Gutiérrez, y del homicida, Leonardo Esequiel Tello, confesaron estar conmovidos por el trágico desenlace. Sin embargo, dejaron entrever su indignación por algo que pudo ser evitado.
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Según aseguraron, durante todo el 25 de diciembre, el asesino estuvo usando su arma de fuego, disparando al aire como forma de gracia, en plenos festejos de Navidad. No obstante, nadie alertó a los efectivos del puesto policial ubicado apenas a unos 100 metros de donde la desgracia tuvo lugar. Tampoco los efectivos oyeron las detonaciones, al parecer.
Embed - Un sanjuanino asesinó a su hijastra de 10 años de un disparo en Santa Lucía
Quizás por temor a las represalias, las familias que residen en el mismo barrio y que evitaron salir en cámara describieron a Tello como una persona conflictiva y así lo demuestran sus antecedentes penales. Comentaron que había consumido drogas y que, en la antesala de la tragedia, "estaba muy mal". "Estaba duro", indicaron sobre su estado.
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Manifestaron que no era la primera vez que hacía disparos al aire, pero como nunca había terminado mal, creyeron que sería lo mismo. No obstante, una bala atravesó el abdomen de la menor que finalmente murió desangrada. A pesar de que detallaron que el homicida no estaba en sus cabales, fue lo suficiente lúcido como para escapar de la escena y no prestar auxilio.
Por el revuelo que se generó, Tello huyó hacia la casa de sus padres, situada a unos pocos metros, y allí se atrincheró hasta la llegada de la Policía. Uno de los hermanos de la nena la llevó hacia el puesto de la Motorizada N°6, aunque no pudieron hacer nada para salvarla. Luego, los uniformados fueron por el autor del crimen y lo detuvieron.
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El puesto de la Motorizada N°6, ubicado a 100 metros de la tragedia
En la calle sobre la que está emplazado el domicilio de la víctima y su padrastro quedaron las marcas de los casquillos. Se advierten al menos 8 círculos que hicieron los peritos, lo que revela que la fatalidad pudo ser peor. Fuentes vinculadas con la investigación que encabeza el fiscal Francisco Micheltorena señalaron que fueron encontradas 21 vainas servidas, es decir, que como mínimo disparó 21 veces antes de matarla.
"Es una pena que pasen estas cosas, esos niños (por Milagros y sus hermanos) no iban a terminar bien", expresaron algunos vecinos que contaron que la madre de la nena estaba en iguales condiciones que su pareja.
Cerca de las 9.30, la casa de la desgracia se hallaba vacía. Los vecinos dijeron que la madre de la víctima y sus hermanos se marcharon y hasta el momento su paradero es desconocido.
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