Un rumor o un comentario malinterpretado entre adolescentes puso bajo sospecha a un hombre que fue denunciado en la UFI ANIVI, separado de su familia y que por poco no terminó preso. Sin embargo, la investigación preliminar echó por tierra esas sospechas y lo que parecía un caso grave de ultraje cuando la presunta víctima declaró y desmintió los versiones.
El caso involucró a un empleado de 40 años que, sin saberlo, se vio envuelto en un caso de presunto abuso sexual en perjuicio de su hijastra de 14 años. La denuncia fue radicada el 27 de abril último y el fiscal Mariano Juárez Prieto debió iniciar actuaciones preliminares ante la gravedad del hecho.
Todo empezó cuando la mamá de una estudiante secundaria de la Capital se entrevistó con la directora de su colegio y le relató asustada que su hija le confió que su compañera de curso contó que su padre la manoseaba y que su familia no lo sabía. Ese supuesto comentario puso los pelos de punta a la autoridad del colegio y la obligó a informar de la situación al personal de UFI ANIVI con lo cual se inició una investigación de oficio.
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El fiscal Mariano Juárez Prieto, quien llevó adelante la investigación preliminar. Al lado, la abogada María Filomena Noriega, la defensora.
El fiscal pidió una serie de medidas de prueba y la jueza de garantías Mabel Moya ordenó el allanamiento de la vivienda familiar en Capital, el acompañamiento profesional de la adolescente y la toma de declaraciones a la madre y al padre biológico. Además, dispuso una prohibición de acercamiento para el padrastro, por lo que no podía mantener contacto ni ver a la menor. El hombre, mientras tanto, sostenía que estaban cometiendo una equivocación y hasta se puso a disposición de la Justicia a través de su abogada defensora, María Filomena Noriega, ante el temor de que lo llevaran preso.
La causa parecía encaminarse en un hecho de delito contra la integridad sexual de una adolescente, pero la clave, en realidad, estaba en su declaración. Fue así que realizaron la entrevista videograbada para que los profesionales del ANIVI tomaran testimonio a la chica. De la medida participaron también la jueza Moya, la abogada Noriega y el equipo del fiscal Juárez Prieto.
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En la causa intervino la jueza de garantías Mabel Moya.
La Cámara Gesell no arrojó nada. La conclusión fue que la adolescente se ubicaba en tiempo y espacio, que era consciente de todo y su relato no manifestó nada que hiciera referencia a un posible abuso sexual y tampoco reveló signos de algún trauma producto de una agresión de este tipo.
En función los elementos recolectados y fundamentalmente a partir de la declaración de la adolescente, el fiscal Juárez Prieto llegó a la conclusión no existían indicios, por lo menos hasta ahora, para sospechar de un delito sexual contra la menor. Así fue que este 28 de mayo firmó una resolución a través de la cual desestimó la denuncia y ordenó archivar el expediente.