A 10 meses del trágico accidente laboral que se cobró la vida de un obrero en el Club Urquiza, el ingeniero a cargo de la obra que quedó imputado por la muerte recibió un nuevo revés de parte de la justicia, después de que el juez de Garantías rechazara el pedido que había elevado la defensa.
Es que los abogados Marcelo Fernández y Franco Montes habían solicitado la suspensión del proceso a prueba, una salida alternativa que ofrece el Sistema Acusatorio, que propone una solución y evita un desgaste del aparato judicial. Sin embargo, el juez de Garantías, Andrés Abelín Cottonaro, no dio lugar a lo requerido.
Se trata del hecho que ocurrió el 5 de octubre del año pasado, en el que Sergio Gustavo Contreras falleció luego de caer de 9 metros de altura, mientras trabajaba. Por el fatal desenlace, el profesional que dirigía la obra de construcción en la institución deportiva, identificado como Fernando Di Stéfano, quedó en la mira.
Tras indagar a fondo, el fiscal del caso, Iván Grassi, desistió de la acusación y pidió el sobreseimiento para el imputado, tras indicar que no podía achacar algún tipo de delito contra el ingeniero.
No obstante, la parte querellante representada por el Dr. Nicolás Sánchez apeló el fallo y la causa fue revisada por el otro fiscal coordinador de la UFI Delitos Especiales, Adrián Riveros, quien indicó que la investigación debía continuar.
Así, en una nueva audiencia, la defensa intentó ponerle fin al proceso judicial, pero recibió una respuesta negativa. Es por ello que acudirá al Tribunal de Impugnación para que el fallo del magistrado se ponga en consideración. Para ello tendrá tres días hábiles en los que deberá presentar la protesta ante la autoridad superior.
Mientras tanto, la investigación penal preparatoria se encamina al control de acusación y una posible elevación a juicio. Desde la parte querellante advirtieron que el objetivo es esclarecer la muerte dudosa del operario y saber si hubo responsabilidad del empleador o no.
La tragedia se desencadenó cuando Contreras, junto a otro trabajador, subió al techo de la obra para terminar unos trabajos. En ese momento, el obrero pisó en una placa de plástico (que sirve como tragaluz), que se rompió y provocó la caída.
Lo que está bajo investigación son los elementos de seguridad. La defensa sostiene que estaban a disposición, pero el trabajador no los habría utilizado. Serán la IPP y la etapa siguiente, entonces, los que determinen responsabilidades.