A casi 10 años del estallido del caso que conmocionó a los sanjuaninos, el de la nena del milagro del Cura Brochero, la madre, que fue condenada a 10 años de prisión por el maltrato de la menor, recuperó la libertad. Así lo confirmaron fuentes allegadas a la causa, que señalaron que la mujer goza el régimen de 'semilibertad'.
Si bien su nombre y su rostro formaron parte de los titulares de la época, pues corrían otros tiempos en la provincia, las perspectivas cambiaron y por ello, para resguardar a la víctima, en esta oportunidad no son parte de la publicación. Sin embargo, el hecho de que la madre que dejó hemipléjica a su hija y fue castigada por la ley haya obtenido el beneficio resulta novedoso, por lo estremecedor que el caso fue para San Juan.
La mujer que actualmente tiene 45 años y que se desempeñaba como docente, al momento que se destapó la olla, se aproxima a cumplir la pena que la Corte de Justicia le fijó y, por tanto, desde hace más de un año hace uso del beneficio al que cualquier recluso en su condición puede obtener, si así el Juzgado de Ejecución Penal lo avala.
Se trata de la 'semilibertad', que le permite trabajar fuera del Servicio Penitenciario sin una supervisión continua, tal y como si estuviera en condiciones de vida libre, incluso con salario y seguridad social, aunque regresando al Penal de Chimbas cada vez que termina su jornada laboral.
Fuentes cercanas y expertas en el tema detallaron que cualquier interno que recibió la prisión efectiva, al cumplir la mitad de la pena está en condiciones de solicitar dicha modalidad, que está un paso antes de la libertad condicional. Eso sí, siempre que los informes de seguimiento dentro de la cárcel sean favorables para el reo, con buena conducta, que lo requiere.
En este caso, la mujer que fue sentenciada por el delito de lesiones agravadas por el vínculo recibió el endurecimiento de la pena en abril de 2017. Sin embargo, hacía rato que cumplía con la prisión preventiva: específicamente, desde mayo de 2014. Es por eso que se estima que el próximo año se cumplirían los 10 años de prisión que le dictó el máximo tribunal.
Es que si bien durante el juicio en 2016 la Sala I de la Cámara Penal la condenó a 6 años de prisión y a su entonces pareja Pedro Oris lo castigaron con 9 años, por darle una brutal paliza a la menor en octubre de 2013, un año más tarde la máxima autoridad judicial elevó el monto de la pena a 10 años para ella y 17 años para él.
Más allá de que se acerca al final del cumplimiento del castigo, a la madre de la nena del milagro le queda otra causa pendiente en la Justicia y es por los abusos sexuales en perjuicio de la víctima, que también fueron denunciados e investigados. No obstante, ese expediente judicial no tuvo la misma aceleración que el otro y, según consignaron las fuentes consultadas, permanece en la Unidad Conclusiva de Causas.
Se comprobó que el padrastro abusaba sexualmente de la niña y por ello se sospecha -todavía- que la madre lo consentía. Pese a que Oris fue condenado a otros 16 años de pena por ello, en octubre de 2019, una seguidilla de apelaciones hizo que la causa contra la mujer no avanzara de igual manera.
En un principio, el juez de instrucción Benito Ortiz procesó al padrastro por el delito sexual, pero sobreseyó a la madre, que había sido imputada por ser considerada partícipe necesario del delito contra la integridad sexual de la menor. El fiscal que entendía en la causa, Fabrizio Médici, apeló esa decisión y en Casación le dieron la razón y revocaron el fallo.
Luego, otro juez consideró que había elementos de prueba que comprometían a la madre y la procesó. Sin embargo, una nueva oposición frenó su curso y la causa decantó en el sistema residual. Las fuentes indicaron que la causa allí permanece, por lo que la mujer condenada por dejar al borde de la muerte a su hija podría afrontar una nueva pena.