Tras varios meses de idas y vueltas judiciales, marcados por estrategias defensivas poco habituales y una fuerte exposición mediática, este lunes concluyó el juicio contra el reconocido abogado penalista Oscar Leopoldo Adárvez. El letrado fue condenado por la justicia sanjuanina luego de haber sido sorprendido en pleno centro portando un arma de fuego de guerra sin la debida autorización.
El juez resolvió imponerle la pena de 2 años y 4 meses de prisión de cumplimiento condicional. Sin embargo, el punto que más afecta el presente del abogado es la inhabilitación especial por 4 años y 8 meses, lo que le impedirá ejercer su profesión legal por casi un lustro, una vez que la sentencia quede firme.
El hecho: un despliegue captado por las cámaras
El caso se remonta al 18 de abril de 2025. Alrededor de las 19:58 horas, operadores del sistema de monitoreo CISEM divisaron a través de una cámara en la intersección de Avenida Ignacio de la Roza y calle Alem a un hombre con vestimenta formal -pantalón negro, camisa y chaleco- que manipulaba un arma de fuego antes de ingresar a su inmueble que supuestamente estaba siendo robado.
Embed - Así manipulaba el arma de fuego el abogado sanjuanino que intenta no ser juzgado
Al arribar el personal policial a calle Alem al 279 Sur, interceptaron a Adárvez, dueño del estudio jurídico del lugar. El abogado entregó voluntariamente un revólver marca Tanque calibre .38 especial, cargado con cinco cartuchos. Según su justificación inicial, una socia le había advertido que la puerta del estudio estaba abierta y, ante el temor de un robo, decidió acudir armado para "defender su propiedad". Aunque alegó ser legítimo usuario y poseer carnet de portación, no pudo acreditar la documentación legal necesaria para portar un arma de esa magnitud en la vía pública.
Estrategias insólitas y el camino al juicio
El proceso no fue sencillo. El fiscal del caso, Fernando Bonomo, debió sortear una serie de planteos realizados por el propio Adárvez, quien optó por ejercer su propia defensa.
Uno de los momentos más llamativos ocurrió durante las audiencias de Flagrancia, donde el letrado llegó a pedir para sí mismo un examen mental, intentando ser declarado inimputable. Esta maniobra buscaba frenar el avance de la causa alegando supuestas facultades alteradas. Sin embargo, las pericias psiquiátricas fueron contundentes: el examen confirmó que Adárvez estaba cuerdo, comprende la criminalidad de sus actos y está perfectamente apto para enfrentar un proceso penal.
Incluso circularon videos de las cámaras de seguridad donde se observaba la pericia y tranquilidad con la que el abogado manipulaba el revólver .38 antes de ser aprehendido, lo que debilitó su postura de desconocimiento o incapacidad.
El veredicto
A pesar de sus 79 años -edad por la cual se le concedió el beneficio de permanecer en su domicilio durante parte del proceso-, la justicia consideró probado el delito de portación ilegítima de arma de fuego de guerra.
La condena de prisión en suspenso le permite evitar la cárcel efectiva, pero la inhabilitación profesional representa un duro golpe a su extensa trayectoria en los tribunales locales. No obstante, al ser un fallo de primera instancia y debido a que el condenado mantiene su postura de autodefensa, se espera que en los próximos días presente una impugnación buscando revertir la sentencia que hoy lo aleja del derecho penal.