En septiembre de 2018, Juan Ramón Escudero de 65 años fue hallado sin vida en el interior de su casa en Santa Lucía. Cuando se levantó el cuerpo de él se creyó que había fallecido por muerte natural, pero cuando se realizó la autopsia comprobaron que este hombre había tenido una muerte violenta. Precisamente había sido empalado, la introducción de un objeto por el ano le había provocado un paro cardiorrespiratorio.
En esos momentos de investigación, el sobrino fue el único que quedó detenido como principal autor del delito, Miguel Escudero (40), pero a los meses quedó en libertad. Pero ahora, cuatro años después, este sujeto tuvo su audiencia en la justicia, aceptó ir a juicio abreviado por la pena de 2 años de prisión condicional por el delito de encubrimiento agravado.
Miguel Escudero admitió que él le sacó e hizo desaparecer la botella que había en el cuerpo de su tío; y también dijo que limpió la sangre que había en el piso.
Esta audiencia realizada por la Sala I de la Cámara Penal y Correccional estuvo presidida por el juez Víctor Muñoz Carpino. Por el Ministerio Público Fiscal estuvo Marcela Torres y en la defensa estuvo el abogado Alejandro Castán. Ahora el juez decide si homologará o no este acuerdo.
En aquel momento la División Homicidios se halló con una escena del crimen muy manipulada y ante la falta de pruebas nunca pudieron comprobar quién fue el autor de este hecho. El primer oficial de policía (de comisaría 29na) que actuó en la escena no vio nada raro y dio el ‘OK’ para el levantamiento del cuerpo. Después desde la Morgue Judicial se dio a conocer lo que había pasado con Juan Ramón Escudero. Ese oficial de policía meses después tuvo un accidente de tránsito y falleció; explicaron en su momento fuentes policiales.