Fue la sobrina quien fue a visitarla para saber cómo había recibido el Año Nuevo. No la veía de hace días. Pero el lunes todo fue muy extraño. Apenas llegó a la casa situada en Pocito, notó que todo estaba cerrado, que no había ruido y que su tía no atendía. Fue por eso que entró al comedor. Después caminó hasta el dormitorio y ahí casi se cayó del espanto. La propietaria de la vivienda, una anciana de 74 años, se encontraba tendida, sin vida y su cuerpo había entrado en estado de descomposición.
El macabro hallazgo se dio el lunes último en horas de la tarde en una precaria vivienda de la calle Alfonso XIII, entre 13 y 14, en Pocito. La fallecida fue una abuela de apellido Menseguez que vivía sola y tenía antecedentes psiquiátricos, revelaron fuentes policiales y judiciales. En el caso intervino el fiscal Renato Roca, de la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos Especiales, quien dio directivas para determinar la causa de muerte de la mujer mayor.
Las fuentes revelaron que, según versiones de parientes y vecinos, la anciana tenía poca relación con sus familiares y no contaba con amigos por su mal carácter, además de sus problemas psiquiátricos. La única que solía visitarla era una sobrina, que reside en las inmediaciones y que de vez en cuando pasaba por la casa de la calle Alfonso XIII.
Fue esa mujer la que concurrió el día lunes a esa vivienda y encontró a la anciana sin vida. Fuentes del caso señalaron que la abuela permanecía en su cama y su cuerpo había entrado en estado de descomposición. No presentaba signos de violencia, de modo que la primera presunción era que se trataba de una muerte sin asistencia médica.
El informe forense lo confirmó. La autopsia reveló que la mujer mayor murió como consecuencia de una grave afección intestinal y que había fallecido el 1 de enero. Como la abuela estaba sola, murió sobre su cama y sin que nadie la ayudara.