Robo en zona rural

Temor en San Martín: una patota armada atacó a una familia para asaltarla

Sucedió en horas de la noche en un domicilio del distrito Dos Acequias. Golpearon al dueño de la vivienda y robaron artefactos, herramientas y algo de dinero. Escaparon por entre los viñedos.
jueves, 13 de enero de 2022 · 22:19

Una patota de al menos 5 sujetos, todos armados, apareció en medio de la noche en una finca de San Martín y tomó por asalto a una familia. Los delincuentes golpearon al hombre de la casa, pero este también los enfrentó. Escaparon por entre los parrales con artefactos, herramientas y dinero, y durante la fuga le largaron algunos tiros.

Oscar Fredes se estaba bañando cuando llegaron esos cinco ladrones a la finca Loza en la calle Laprida, en el distrito Dos Acequias de San Martín. Su hijo de 12 años alcanzó a verlos por la ventana, eran las 22.30 del martes último. Los desconocidos tenían cubiertos los rostros y cada uno llevaba un revólver.

El niño quedó paralizado. A todo eso, en la parte de adelante de la vivienda estaba su mamá, su abuela, su tía de 15 años, y sus dos hermanos, de 16 y 18 años, que ni sospechaban que estaban en peligro. De hecho, no se enteraron hasta después de que la banda escapó.

Damnificada. María Díaz muestra de dónde se llevaron algunas cosas.

Sucede que los delincuentes atacaron a Oscar Fredes cuando éste salió del baño y lo encañonaron, mientras que parte de la banda entró a la casa por una puerta trasera y tomó las cosas de valor que estaban a mano. Así fue que se apoderaron de 6 mil pesos, una notebook, un televisor Led, un celular, un parlante portátil, una mochila con herramientas, una tijera de podar y una garrafa de 10 kilos. El hijo de Fredes no pudo hacer nada porque trató de refugiarse en un costado de la casa.

Fredes no se quedaba quieto, entonces uno de los ladrones le dijo: “no me mirés” y le pegó un culatazo en la cabeza. Eso enfureció al obrero rural, que le pegó una trompada en el rostro a ese delincuente y lo tiró al suelo. La reacción del hombre descolocó a los asaltantes, que en esos instantes emprendieron la fuga con el botín por entre los viñedos.

Recién ahí, el niño corrió hacia adelante y avisó a su mamá, a su abuela y al resto de la familia que habían entrado ladrones y se estaban llevando las cosas. Oscar Fredes mientras tanto subió a su moto y empezó a seguir a los delincuentes entre los parrales, pero los desconocidos le largaron algunos tiros hasta que desaparecieron.

“Menos mal que no nos agarraron a nosotros, porque estaba mi mamá y los niños. Mi marido tuvo esa reacción, pero de milagro no le pegaron un tiro”, dijo todavía preocupada María Díaz. Los ladrones eran muy jóvenes, describieron. Tenían la tonada de otra provincia, de modo que no descartan que sea integrantes de alguna cuadrilla que llega a la zona entre los contingentes de trabajadores golondrinas.

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