Investigan el aberrante caso de una niña de 11 años que relató que cada vez que se quedaba en casa de su abuela paterna en Santa Lucía, su padre y su tío la sometían sexualmente. Los dos hombres fueron detenidos este mismo miércoles después de la audiencia en la que la fiscalía del Centro ANIVI pidió formalmente la apertura de la causa penal. Lo aterrador es que, aparentemente, los ultrajes ocurrían desde que ella tenía 7 años.
Por protección a la víctima, no se revelan las identidades. Fuentes del caso revelaron que el papá es un obrero metalúrgico de 41 años y el tío tiene 21 y es empleado en una panadería. El ayudante fiscal Nahuel Ibaceta y la fiscal Valentina Bucciarelli solicitaron la prisión preventiva de ambos durante la audiencia de formalización realizada este miércoles en la mañana. El juez de garantías Andrés Abelín Cottonaro hizo lugar al pedido y dispuso la detención del papá y el tío por el plazo de 4 meses y que los envíen al penal de Chimbas, mientras que ordenó 1 año para la investigación penal preparatoria por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante. El defensor, el abogado Claudio Vera, se opuso y planteó que le otorgaran la libertad mientras dure el proceso, pero se lo denegaron en razón a la gravedad de la imputación.
Los presuntos abusos fueron descubiertos por la madre –que está separada del padre- porque uno de esos días que la pequeña fue a la casa de su abuela y su papá en Santa Lucía, la llamó por celular y le pidió que la buscara. Quería irse de inmediato. En principio, la pequeña no contó nada. Recién al otro día habló con la mamá y le relató que una noche su papá se metió a su cama y empezó a manosearla. Le agregó que a partir de ese día se fue a dormir a la habitación de su abuela, pero ahí no terminó su tormento. En otra ocasión, su tío la sacó de la cama y la llevó a la cocina con la excusa de que deseaba mostrarle algo, habría dicho. Fue así que la trasladó a ese sector de la vivienda y también la sometió a tocamientos.

La mamá de la niña radicó la denuncia el 26 de julio último en la Unidad Fiscal de Investigaciones del Centro ANIVI y se activó el protocolo, mientras que prohibieron que los parientes tuviesen contacto con ella. Como estaban frente a un posible delito de abuso sexual simple, no pidieron sus detenciones. Además, aguardaban tomarle declaración a la pequeña.
La nena no estaba bien, con el correr de los días comenzó a soltarse y dio más detalles. Le aseguró a su mamá que no era la primera vez que su padre y su tío la sometían a esos ultrajes sexuales, indicaron fuentes judiciales. Dijo que los abusos se daban cada vez que iba a quedarse con ellos a la casa de su abuela, en Santa Lucía, y esto sucedía desde que ella tenía 7 años.
La mujer fue a ampliar la denuncia el jueves último. Dio la casualidad que ese mismo día la maestra de la menor y la directora de su escuela se presentaron en el Centro ANIVI para poner en conocimiento que esa niña estaba padeciendo abusos sexuales en la casa de su padre. Los fiscales tomaron nota de esto, pero como ya estaba prevista la audiencia de formalización para este miércoles, decidieron esperar que los hombres se presentaran ante el juez.
Fue así que el papá y el tío comparecieron este miércoles para notificarse sobre la causa. Quizás pensaban que se les leería la imputación y volverían a su casa. Sin embargo, el ayudante fiscal Nahuel Ibaceta pidió la detención de ambos por la gravedad del delito. Por otro lado, argumentó que existía riesgo de que interfirieran en la investigación, dado que en las últimas semanas el papá habló con la niña y la presionó para que cambiara su declaración.
El juez de garantías Abelín Cottonaro aceptó el pedido fiscal y dispuso la inmediata detención del obrero metalúrgico y de su hermano. Ambos salieron esposados de la audiencia. Ahora se espera poder escuchar la declaración de la pequeña en Cámara Gesell, mientras es asistida por un equipo de profesionales para contenerla.