El sábado último, trascendió el caso de una mujer, de 59 años, que habría sido brutalmente abusada por su vecino, un joven de 21 años -identificado con las iniciales D.A.B.-, en la casa de la víctima en Albardón. Tras este hecho, el acusado fue detenido y dejado a disposición de la UFI CAVIG, donde se radicó la denuncia.
Según comentaron fuentes de la investigación, el muchacho fue hasta la casa de la mujer, a pedirle hielo. La damnificada fue a buscar el pedido pero, aprovechando la desatención, el acusado la tomó de atrás, la golpeó y la empujó hasta su habitación. Allí, la tiró, le bajó la ropa y abusó sexualmente. Para peor, lo hizo frente a la madre de la víctima, la que tiene 85 años.
En la denuncia consta que el ataque duró alrededor de tres horas. Luego de la pesadilla, la víctima pidió ir al baño y fue en ese momento que el agresor escapó corriendo. La mujer salió detrás y gritó que lo detuvieran. Dos vendedores ambulantes que pasaban por el lugar lo frenaron y lo aprehendieron. Finalmente, llegó la Policía y lo llevaron.
Tras esta versión de la víctima, la defensa del acusado, a cargo de Filomena Noriega, dijo que charló con su cliente y que le comentó que él no la abusó, que incluso tenían una "relación sentimental" con la mujer. Además, afirmó que el muchacho ni siquiera tiene denuncias anteriores por abuso ni por otros delitos.
Sobre por qué lo denunciaron, Noriega relató que su cliente trabajaba de albañil para la familia de la víctima. Dijo que los familiares le debían dinero por distintos trabajos que nunca le pagaron y que sospecha que por ese motivo lo habrían denunciado.
Pese a ello, sobre el muchacho pesa una grave acusación (abuso sexual con acceso carnal, y lesiones leves y amenazas, todo conjugado en concurso real, en perjuicio -el último delito- de la madre de la mujer abusada. Los testimonios de los vendedores ambulantes también lo comprometerían.