Tras el femicidio que sacude al país, en el que un policía asesinó a sangre fría a su ex novia de 15 puñaladas, la polémica estalló con el sistema judicial y policial bonaerense que permitió que el uniformado, que tenía varias denuncias en su contra, siguiera cumpliendo sus funciones. Úrsula Bahillo lo denunció al menos cinco veces por violencia de género y, a pesar de ello, el ahora femicida continuó en libertad.
En ese marco, surgió la duda de qué pasa en San Juan con los efectivos que son denunciados y la respuesta la ofreció el subsecretario de Dirección y Control de la Gestión Eduardo Gallastegui, quien detalló que sea cual sea la denuncia contra un miembro de la Fuerza opera un protocolo específicamente determinado para ello.
En primer término, el funcionario explicó que cuando un policía es denunciado por violencia de género se procede con el retiro del arma reglamentaria, se lo somete a un examen psicológico y psiquiátrico y, si es necesario, se lo separa del cargo que cumple para realizar tareas administrativas.
Una vez que se conozca el resultado del informe psicológico, las autoridades toman una determinación respecto a su futuro dentro del sistema. "Como el protocolo establece que el abordaje sea con perspectiva de género, se le solicita a la denunciante que brinde su relato, si así lo desea. Aclaro que es con perspectiva de género porque algunas veces desmienten la violencia por miedo", indicó.
Si bien a los policías que son investigados por la Justicia se les abre un sumario administrativo, aseguró que cada caso se maneja de forma particular. "Todo depende de las circunstancias en las que el efectivo se vio involucrado. La institución analiza si hubo una falta al código de conducta. Sobre los delitos específicamente indaga la Justicia", sostuvo.
De todas formas, muchas veces esas faltas a las normativas internas también son delitos y por ello se funden. Aún así, los detalles son determinantes. "No es lo mismo que haya cometido un delito doloso, que uno culposo. En este último caso, si es un policía que por ejemplo atropelló y mató, se analiza la responsabilidad que tuvo y si infringió su conducta como policía", agregó.
El último policía que está sospechado de haber asesinado a su pareja es Matías Mallea, quien fue procesado en primera instancia judicial por homicidio agravado por el vínculo y por violencia de género. Su novia era Celeste Luna, la joven de 21 años que murió de un disparo en la cabeza con el arma reglamentaria. Sobre su situación dentro de la Policía, Gallastegui informó que fue separado del cargo.