Por primera vez desde que se dio a conocer el caso del chiquito fallecido en 25 de Mayo hace un mes, habló la madre del pequeño, la cual fue identificada con las iniciales N.Q. Este medio fue hasta la vivienda donde actualmente está la mujer y charló unos minutos. Prefirió no explayarse ya que consideró que los medios la "calumniaron".
En un principio, la madre del chiquito fue detenida por el juez Guillermo Adárvez, a cargo del Tercer Juzgado de Instrucción, donde recayó la causa. Sin embargo, el caso pasó a manos del Quinto Juzgado Correccional, a cargo de Matías Parrón, quien decidió otorgarle la libertad.
La mujer salió por la ventana de la vivienda y dijo que se encontraba mal anímicamente por la muerte de su pequeño hijo. También negó tener alguna culpabilidad en la muerte del nene y, sobre el accionar judicial, no quiso hablar. De hecho, afirmó que "todo está en manos de mi abogado".
El domicilio en donde se encuentra viviendo actualmente es justo en frente del ranchito que se muestra en la imagen de esta nota. En ese ranchito vivió hasta que falleció su hijo. Luego, el dueño del lote decidió demoler ese precario hogar y N. Q. no tuvo otra que irse de allí. Incluso, en la tarde de este jueves unos obreros continuaban con las tareas de demolición de la humilde vivienda.
El caso
La muerte del pequeño ocurrió durante la madrugada del pasado lunes 4 de mayo. Según las primeras informaciones que se manejaron en ese momento, se trataba de un bebé de 5 meses, que estaba descuidado, en estado de abandono y sospechaban que podría haber sido victima de una agresión sexual.
El día anterior a su muerte, el nene había sido llevado por su madre, N.Q., de 38 años, al servicio de Urgencias del hospital Rawson. La mujer afirmó que el niño empezó a sentirse mal y que después se ahogó mientras lo amamantaba. Sin embargo, el informe de la médica que examinó a la criatura sostenía que el pequeño presentaba diversas lesiones, quemaduras, signos de un presunto abuso sexual y un grave estado de salud. De inmediato, se habló de una posible violación y maltrato infantil y se denunció el caso en la Justicia.
Ya fallecido, el médico legista revisó el cuerpo de la criatura y reforzó la hipótesis inicial y la sospecha de que el chico posiblemente sufrió agresiones y ultrajes. La asesora de Menores, Patricia Sirera, llegó a decir que el chico presentaba un estado importante de desnutrición. Todo esto puso en la mira a la madre. Encima, los vecinos salieron a denigrarla y la señalaron como una mujer que descuidaba a sus hijos. Pese a ello, también se conoció que era una familia golpeada por la pobreza, viviendo en una precaria vivienda de 25 de Mayo y con madre soltera y desocupada.
Luego, el juez Guillermo Adárvez ordenó al detención de la mujer, mientras que los hermanos del bebé muerto fueron alojados en hogares del Estado y se dio intervención a un juzgado de familia. La hipótesis del delito sexual se cayó al quinto día de la investigación, luego del resultado de la autopsia.
El informe había determinado que el pequeño murió por neumonía y no tenía heridas de golpes o quemaduras. Descartó que el chico estuviese desnutrido, como dijeron otros médicos. Sobre las quemaduras o erupciones en la piel, explicó que eran propias de infecciones producidas por hongos o falta de higiene en el hogar. Con respecto a las lesiones en sus genitales, que atribuían a posibles abusos sexuales, fue claro: eran irritaciones de la llamada “dermatitis del pañal”, una infección común en los bebés.
La autopsia fue contundente: el bebé no había sido abusado. Ante esto, el juez Adárvez descartó algún tipo de dolo en la muerte, se declaró incompetente y envió la causa al Quinto Juzgado Correccional para que prosiguiera con la investigación. Este magistrado, después de tres semanas detenida, ordenó al liberación de la mujer, después de indagarla.