Un nuevo capítulo -y quizás trascendental- del crimen del iglesiano trascendió durante la mañana de este sábado. Es que, según fuentes de la investigación, el homicida de Quiroga, identificado como Luis Montaño, de 32 años, se quebró ante el juez Javier Alonso y contó dónde escondió el arma homicida.
Si bien no dijeron dónde específicamente estaría, las fuentes afirmaron que la habría arrojado en una zona lejana a la vivienda donde residía junto a su pareja, Glenda Návila Aciar. Con esta información, los peritos fueron hasta el lugar para tratar de encontrar el fierro con el que mató a Quiroga.
De esta manera, el caso quedaría resuelto. Realizarán unas pericias al arma homicida y, de tener evidencias de Montaño, lo sentenciaría como el hombre que mató a Quiroga -posiblemente- en la jornada del 26 de mayo. Cabe resaltar que las pericias al celular del iglesiano asesinado lo ubican por última vez en el domicilio de su examante, Glenda Návila.
Más allá de la presunta autoría de Montaño, cuya defensa estará a cargo de Filomena Noriega, restaría establecer el papel de que llevó adelante Glenda en la emboscada. Se habla una preparación porque supuestamente la mujer citó a Quiroga a su vivienda pero sabiendo que estaría su actual pareja y que éste tenía intenciones de matarlo. Y así fue, llegó para reunirse con Glenda y Montaño sorprendió a fierrazos a Quiroga hasta matarlo. Luego incineró el cadáver y lo tiró a la letrina del hogar.