El pasado lunes se conoció la triste noticia de dos hermanas de 90 y 92 años que vivían solas y prácticamente en el abandono en una casa de Pocito. Una de ellas fue encontrada muerta en el piso de la cocina llevando dos días de fallecida. En tanto que su pariente estaba tendida en el salón principal de la casa, pero todavía respiraba.
Se trata de Rosario Felisa Riveros, la mujer que falleció, y a su hermana Clemira Riveros, la menor de ellas que permanece en el hospital Marcial Quiroga bajo observación. Ahora, ¿qué pasará cuando Clemira se recupere?
Desde la Dirección de Políticas del Adulto Mayor, dependiente de Desarrollo Humano, ya analizan la situación y es muy probable que la mujer sea derivada a la residencia de adultos mayores "Eva Duarte".
La titular del área Adulto Mayor, Mabel Morales sostuvo que "en ocasiones previas quisimos trasladar a las ancianas a un hogar del Estado, pero no quisieron porque tienen un fuerte sentimiento de permanencia. Fuimos varias veces pero no nos dejaban ni siquiera ingresar, después con la confianza nos contaron su historia. Ellas eran muy autodependientes, pero la situación fue empeorando", dijo la funcionaria. Y agregó que "ahora vamos a ver que dice el parte médico y vamos a ver como reacciona a la noticia de la muerte de su hermana, porque ellas eran muy unidas. En el caso de que se encuentre sanitariamente compensada, vamos a evaluar la posibilidad de que esta mujer se pueda ir a su casa con la ayuda de un familiar que la cuide. Además ver las condiciones en la que se encuentra, pero si esto no se da vamos a enviar a la señora a una residencia del Estado", dijo Morales a este diario.
Por otra parte, una sobrina que era la única que iba a visitarlas, comentó a este diario que ella quería llevarlas a una residencia estatal, pero que por distintos motivos nunca pudo lograrlo. "Yo venía de vez en cuando a bañarlas o trataba de ayudarlas. Pero quedamos impedidos de verlas con la cuarentena. Hice gestiones para que las internaran en un geriátrico, pero un médico vino a la casa, las vio y dijo que no era necesario. Me aclaró que si la sacaban, iba a ser peor para ellas. También me comuniqué al municipio, pero no tenían personal para venir a verlas”, contó Marisa Pasten a este medio.
Una vecina que solía darle una medicación notó con no las veías y las ancianas tampoco se había cruzado, como hacían de vez en cuando. Cuando Mercedes Lucero fue a ver qué pasaba en la casa de las ancianas en el llamado callejón Los Mandarinos, al Oeste de calle Meglioli, descubrió que la puerta estaba trabada. Eso le preocupó más porque Antonia y Clemira nunca salían. Fue entonces que la Lucero empujó la puerta y tiró la silla que tenía por el lado de adentro. Ahí se encontró con el horror ayer en horas de la siesta.