Historias del crimen

El misterio del cadáver despedazado encontrado en un canal de Chimbas

En abril de 2007 aparecieron la pelvis y las piernas de una persona en el fondo de un cauce de Villa Unión. Dos meses después hallaron el cráneo y el torso en el mismo canal. Se dio por sentado que era un hombre alcoholico que vivía solo, pero las dudas continúan y nunca quedó en claro que le pasó.
domingo, 5 de abril de 2020 · 09:13

Era una tarde de otoño. Dos obreros del Departamento de Hidráulica retiraban la basura del sifón de un canal en Villa Unión y removieron un bulto que les resultó extraño. Consiguieron sacarlo del agua y la greda, pero en esos instantes los hombres se estremecieron al descubrir que esa cosa que tenían en frente eran las piernas y la pelvis de una persona.

Así comenzaba un misterioso caso policial en abril de 2007, que en junio de ese año tuvo otro capítulo aterrador cuando en el mismo cauce, pero aguas arribas, hallaron la parte del cadáver que faltaba. Se especuló que se trataba de la víctima de un asesinato o el cuerpo profanado de un algún cementerio de San Juan. Con el tiempo se dio con la posible identidad del fallecido y si bien hay quienes dieron por acreditado que era esa persona, nunca se esclareció del todo qué le sucedió.

Nadie sabe desde cuándo estaban esos restos ahí, en el fondo de ese sifón del canal Cordero en la esquina de las calles Salta y 25 de Mayo en Villa Unión, Chimbas. Los dos obreros de Hidráulica realizaban la tarea periódica de limpiar el cauce la tarde del 11 de abril de 2007, cuando de forma inesperada uno de ellos metió el rastrillo tridente entre la basura y enganchó un objeto pesado y blando. Llamó la atención por la forma que tenía, no era una bolsa con residuos ni un animal muerto. Junto a su compañero lograron extraerlo del canal y una vez que lo depositaron en la vereda, miraron detenidamente de qué se trataba. El espanto los dejó perplejos. Aquello era la parte de la cintura y las piernas de un cadáver en estado de descomposición.

Al rato, decenas de policías cercaron la zona y los Bomberos recorrieron el canal intentando dar con las otras partes del cuerpo. Los investigadores de Homicidios y de la Seccional 17ma de Chimbas partieron de la hipótesis de que estaban ante un asesinato. Y las preguntas iban y venían sin tener respuestas. En ese entonces se dijo que en los registros de personas buscadas no había denuncias por desaparecidos en las semanas previas. Tampoco encontraron rastros o algún objeto o pertenencia de la víctima como para identificarla. Además, nadie reclamó ese cuerpo. Lo único que confirmaron con la autopsia fue que el fallecido era un hombre, pero no se pudo avanzar más porque faltaba el torso, los brazos y el cráneo que quizás hubiesen permitido reconocerlo.

El caso acaparó la atención de los medios y de la Policía por varias semanas, pero el tiempo dio paso al olvido hasta que prácticamente dejaron de investigar el misterio en torno a ese cadáver. Sin embargo, pasado el mediodía del domingo 17 de junio del mismo año, unos chicos que jugaba al borde del canal y unos cañaverales entre las villas Unión y 1ro de Mayo, encontraron la cabeza de un humano entre la basura. Los policías que llegaron a ese lugar, en la intersección de las calles Colón y Salvador María del Carril, hallaron ahí cerca el torso y los brazos. Con la diferencia que estos restos conservaban aún las prendas de vestir: una camisa y un pullover escote en V.

Otra vez se armó el revuelo y un gran despliegue policial. Entonces recordaron el hallazgo del mes de abril y dieron por sentado que era la parte que faltaba de ese cuerpo. Los forenses que analizaron el cadáver en la morgue del Poder Judicial lo confirmaron y, aunque tenían el cuerpo completo, eso no destrababa el enigma sobre quién era esa persona y en qué circunstancias había muerto y de qué por el avanzado estado de descomposición.

Las dudas continuaron

A posteriori llegaron a la conclusión de que no presentaba heridas de arma de fuego, puntazos ni cortes que sostuvieran la teoría del crimen. Fuentes del caso aseguraron que los especialistas en medicina forense explicaron que la víctima no fue descuartizada y la explicación que dieron fue que el cuerpo estaba desmembrado o desgarrado en dos partes por la acción de las alimañas, del tiempo transcurrido y el propio roce de la correntada del agua. Algo que convenció a todos, pero el informe no aclaraba cómo fue que esa persona llegó al canal. Para algunos pudo ser una cuestión fortuita, una simple caída casual.

En esos días surgió la pista de que podía tratarse de Juan Domingo Sánchez. Pese a lo que se había dicho anteriormente, la Policía reconoció que este hombre de 60 años estaba desaparecido desde principio de marzo de ese año. Sus hermanas denunciaron su extravío el 22 de marzo, dado que no sabían de él desde hacía semanas. Sánchez era un tipo solitario adicto al alcohol, que alquilaba una pieza en una pensión en la calle Martina Chapanay en Villa Obrera, Chimbas, y trabajaba haciendo limpieza en el Hospital Marcial Quiroga a través de un plan social del gobierno. El hombre se había criado en Villa Del Bono, en Rivadavia, después formó familia y vivió en Villa Seminario hasta que se separó y lo dejó todo.

La persona que le alquilaba la pieza, de apellido Morales, fue quien aseguró que era él. Porque si bien el cadáver estaba irreconocible, este hombre vio el pullover escote en V y juró que esa prenda era la misma que le regaló a Sánchez. Eso pareció cerrar el enigma de quién era el fallecido, pero un policía que trabajó en el caso en aquel momento señaló que, en realidad, nunca se confirmó que fuese Sánchez. Esto también fue respaldado por un cuñado suyo, que contó que su esposa –la hermana del desaparecido- murió sin saber con certeza si el cuerpo hallado en el canal pertenecía a Juan Domingo Sánchez. La familia que tenía en Villa Seminario prefirió no hablar.

Todavía hay muchas incógnitas, como por ejemplo qué pasó con la bicicleta en la que solía andar Sánchez. A 13 años de ese misterioso caso nada está claro, ni siquiera si era Sánchez la persona del cuerpo desmembrado que encontraron en el canal de Villa Unión y, si fue así, el verdadero trasfondo que hubo detrás de su muerte.

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