jueves 2 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Tras su muerte

Las historias tras las rejas del abusador Arena, en un libro: "Memorias de un Sensei en el Penal"

Quién y por qué impulsa el proyecto de un pervertido sexual y sus días en la cárcel. Los detalles de una publicación polémica.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Un infarto fulminante le arrebató la vida, al igual que la perversión que encarnaba lo hizo con su prestigio. A pesar de su fallecimiento, sus acciones quedarán inmortalizadas no sólo en las páginas policiales de los diarios locales por los aberrantes delitos sexuales que cometió sino también, en las de un libro que vomitará sus experiencias tras las rejas.

Es que tras la muerte de Osvaldo Arena, el profesor de karate condenado a 40 años de prisión por abusar sexualmente de sus alumnas menores de edad, la abogada que lo defendió en el último tiempo -Filomena Noriega-, cautivada por sus relatos y su forma de ver el mundo, cuenta que cumplirá con la voluntad de su cliente y convertirá el controvertido proyecto en una publicación editorial. Quizás, no por su contenido sino por el autor -un hombre catalogado como un psicópata con tendencia a la perversión e inclinación a la parafilia, según certificaron los informes psicológicos de la Justicia-, el libro generará polémica.

Enfocado en sus vivencias dentro del Penal de Chimbas, donde permaneció unos ocho años hasta conseguir el arresto domiciliario por sus continuos problemas de salud, la letrada detalla cómo fue la gestación del borrador que marcha hacia la editorial. Mientras que el abusador -denunciado en 2010 y sentenciado culpable dos años más tarde- se encontraba internado en el hospital por causa de aneurisma cerebral que lo mantuvo al borde de la muerte en 2017, la letrada cuenta que cada vez que lo visitaba le hacía leer pasajes de lo que había comenzado a escribir.

"Uno por el trabajo que tiene, está despojado de los prejuicios y eso me permite relacionarme mejor con mis defendidos. Con Don Arena pasó lo mismo, aunque con el tiempo supe que no era como cualquier otro y por eso entablé un vínculo diferente. Era un hombre culto que de todo sabía y, a pesar de lo que hizo, separé los tantos y pude apreciar algunas de sus cualidades", confiesa. 

En breves historias, según señala, describe el ámbito carcelario y a sus personajes con anécdotas bien detalladas desde su óptica. Como si fueran pequeños cuentos, el agresor sexual de cuatro niñas -que hasta antes de quedar al descubierto, gozaba de una imagen intachable- se asombra con los diversos episodios que se presentan en el Servicio Penitenciario y que tienen como protagonistas a sus compañeros de celda, a las mujeres de otros internos y hasta a fantasmas.  

"De todo lo que observaba, prefería quedarse con una enseñanza o algo a destacar. Eso refleja en cada una de las anécdotas que recuerda, como esa en la que habla de las esposas de los presos, que dice admirarlas por la incondicionalidad que tienen para esperar 4 ó 5 horas solo para ver a sus parejas un rato", parafrasea la doctora.    

Acorde a lo que explica Noriega, Arena se había convertido en una especie de consejero dentro del pabellón de los ex fuerzas. "Me contaba que los compañeros le pedían consejos y que lo trataban con respeto", señala en referencia a la reputación que se había ganado tras los barrotes, la que alguna vez tuvo fuera de ellos como cuando era instructor de karate -nada más y nada menos que- en la Escuela de Policía de San Juan. Claro, después de que las atrocidades quedaron al descubierto, echó por tierra su trayectoria. 

Tres relatos de un salvaje

El Sensei con fachada de hombre honorable que violó y sometió a los peores vejámenes a nenas de 8 y 10 años -entre sus víctimas más pequeñas-, en una habitación dentro del dojo donde daba clases, a través de sus escritos y el detalle que da conocer la abogada, imprime acción, le da lugar a lo sobrenatural y reflexiona sobre sus equivocaciones; como así nunca lo hizo con los hechos que lo llevaron a estar privado de la libertad por dañar a criaturas inocentes. 

"El fantasma guardiacárcel"

En este relato, Arena asevera haber visto una presencia paranormal en el Servicio Penitenciario. Comienza contando que tenía buena relación con un joven guardiacárcel que, lamentablemente, falleció a metros de su garita en el interior de la prisión. Además de conmocionar a buena parte de los internos, semanas después del hecho muchos de ellos -narra- lo vuelven a ver rondando los pasillos del lugar. 

"Me mira y sigue caminando. Esta vez no me saluda como lo hacía antes. Yo estoy helado, no sé qué hacer porque lo reconozco", describe textualmente y continúa: "Después otros compañeros me cuentan que les pasó lo mismo. Debe ser que su alma no sabe que murió y por eso hace las rondas de siempre". 

"Las señoritas del Penal"

Tras reconocer su rechazo a la homosexualidad durante buena parte de su vida, Arena describe en esta historia una situación que presencia y lo deja perplejo: observa a dos hombres besándose. De inmediato, su primera reacción fue cuestionarlo y hasta sentir repulsión. Sin embargo, -explica- su cabeza hace un click y, con el tiempo, entiende que hay personas que encuentran la felicidad en ello.

"Estuve equivocado en creer que eso estaba mal, con mi cabeza de viejo. Es algo que no admito pero que desde ahora respeto. No sólo es un modo de ser sino de vivir en libertad aún estando encerrado", concluye.

"El amor no es tan profundo" 

En esta anécdota, Arena recuerda a su joven compañero de celda que ingresó al Penal justo cuando se había comprometido con su novia. Cuenta que la muchacha lo visitaba dos veces por semana y, que al cabo de tres meses, dejó de ir. Al poco tiempo, el interno descubre que su amante ya estaba con otro y por eso, deprimido por lo sucedido, decide quitarse la vida. 

Afortunadamente -asegura- llegó a tiempo y logró dar aviso a los penitenciarios que su compañero se había intoxicado con alguna sustancia. "Estaba en el piso tirado y con espuma en la boca. Lo moví y no reaccionaba; entonces pedí ayuda. Se lo llevaron al hospital y sobrevivió. De ella no supo más nada, puede que el amor no haya sido tan profundo", cierra. Luego agrega que con él entabló una amistad entrañable y que, pese a que obtuvo la libertad, siguió visitándolo. 

  

  

 

  

 

 

   

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
robo el motor de un aire acondicionado y a los dias volvio por los canos: esta vez lo descubrieron y termino tras las rejas video

Las Más Leídas

Conmoción por la muerte del periodista Renato Di Fabio: cayó a un barranco en su moto en plena montaña
La inquietante versión sobre la desaparición del fotógrafo en 25 de Mayo: Dicen muchas cosas de esa familia
La maldición de una vereda del centro sanjuanino: tras 6 meses, se fue un mayorista
Imagen ilustrativa.
En plena Libertador y frente a una escuela, atraparon a dos hombres acusados de robo: el video

Te Puede Interesar