En La Bebida

Bomba: portero acusado de abusar y embarazar a una alumna cayó preso por una mentira

El juez que investigó la causa decidió sobreseerlo de toda culpa, después de que el cotejo de ADN entre el recién nacido y el denunciado diera negativo. Los detalles de un caso escandaloso. Por Luz Ochoa
miércoles, 27 de febrero de 2019 · 07:10

Más de tres meses debieron pasar para que se conociera la verdad y para que el portero de una escuela de La Bebida -acusado de abusar sexualmente de una alumna- camine por la calle sin ser señalado por algo que nunca hizo. Es que este martes, el juez Benito Ortíz del Primer Juzgado de Instrucción decidió sobreseerlo de toda culpa, ya que confirmó que la menor que lo denunció había mentido. 

Cerca de dos meses, el hombre de 61 años -cuya identidad no trascendió- permaneció tras las rejas en los calabozos de la Comisaría 34º, sede con jurisdicción donde está situada la Escuela EPET Nº6 y a la que asistía la adolescente que no titubeó y acusó al encargado de la limpieza del establecimiento de violarla y dejarla embarazada. 

Tras analizar la declaración de la menor de 14 años en Cámara Gesell, cuyo relato resultó inconsistente por contradicciones e incongruencias, el magistrado encargado de instruir la causa había dictado la falta de mérito e inmediatamente ordenó la excarcelación del denunciado, a mediados de enero. Sin embargo, seguía vinculado al expediente hasta tanto no se conociera el resultado del cotejo sanguíneo entre la criatura en camino y el presunto agresor sexual. 

Una vez que nació el bebé, en los primeros días de febrero, se llevó adelante la prueba de ADN y el resultado fue contundente: esa criatura no había sido producto de una violación -al menos no del denunciado- ni mucho menos era hijo del acusado, por lo que se propició la resolución judicial.     

Como ya había sostenido una fuente judicial a Tiempo de San Juan, en su testimonio, la joven señaló que la presunta violación se habría dado en el interior de uno de los baños del establecimiento educativo y al tiempo descubrió que estaba embarazada. Sin embargo, esto nunca se probó  por tres cuestiones: por la mecánica del relato, es decir cómo lo cuenta no es posible recrear una violación, ni tampoco por el lugar en el que se habría dado el hecho ni por el movimiento que tiene la institución.

Es que el baño donde dijo que fue abusada está ubicado a tres metros de la Preceptoría y tiene puerta reja que permite total visibilidad en hacia el interior. La menor también dijo que el abuso fue en horario de mañana y, con 210 alumnos y alrededor de 30 personas adultas -entre personal docente y maestranzas- resulta un tanto complejo que nadie haya visto nada.   

 

 

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