Ya se trabaja sobre la hipótesis del robo en torno al crimen del anciano que apareció masacrado a golpes este jueves a la mañana en su departamento en Chimbas. Fuentes de la investigación afirmaron se ensañaron contra el hombre mayor por la forma en que le pegaron, además revisaron todo la vivienda y se llevaron una suma aproximada de 200 mil pesos.
Francisco Martínez, de 70 años y quien se dedicaba a comprar verdura al por mayor y la vendía a pequeños comerciantes, fue encontrado muerto alrededor de las 8 de este miércoles por una de sus nueras en la vivienda que tenía en calle Centenario, en Chimbas. El hombre vivía solo en un pequeño departamento, pegado al negocio de su hijo y a metros de lo que antes era el hogar familiar. En esta última propiedad reside la ex mujer. Fuentes policiales comentaron que el ahora fallecido estaba distanciado de gran parte de sus familiares, además pesaba sobre él una orden judicial que le prohibía acercarse a la casa de su ex mujer, supuestamente, por violencia de género.
Fuentes policiales revelaron que el hombre fue hallado boca abajo, con la cabeza destrozada a golpes y con lesiones en la zona del tórax y hombros producto de la brutal agresión. Todo indica que lo atacaron con un palo u otro elemento contundente, explicó una alta fuente. Se ensañaron, explicaron, pues había manchas de sangre hasta en las paredes.
Llevaba varias horas de fallecido y estaba en calzoncillo. El médico legista también confirmó que murió en la madrugada. Todo eso hace suponer que Martínez dormía en el momento en que fue sorprendido por él o los atacantes. Los desconocidos entraron por la fuerza, supuestamente “barretearon” la puerta de ingreso, explicó un investigador.
Martínez era alto y corpulento, y se presume que a lo mejor los enfrentó y de ahí que lo golpearon con mucha saña. La otra posibilidad es que sean allegados a la víctima y que éste los haya reconocido, que por eso fueron directo a matarlo.
A esta altura de la investigación, los policías de Homicidios y el juez Martín Heredia Zaldo, a cargo del Cuarto Juzgado de Instrucción, no tienen dudas de que el móvil fue el robo. Es que detectaron desorden en la vivienda y el faltante de alrededor de 200 mil pesos en efectivo. A través de los familiares, establecieron que habitualmente tenía ese dinero como caja chica para hacer sus negocios de compra y venta de verdura.