En la Sala III de tribunales

El abogado acusado de estafador lo hizo otra vez y logró suspender el juicio

El juicio estaba previsto para este viernes, pero el juez suspendió la audiencia a raíz de la presentación que hizo. A través de un acuerdo propuso pagar un resarcimiento a los damnificados para dar por extinguida la causa.
sábado, 16 de noviembre de 2019 · 18:29

El abogado Marcelo Germán Mora consiguió frenar el juicio en su contra por estafa que estaba previsto empezar este viernes en la Sala III de tribunales. El juez decidió suspender el proceso hasta tanto resuelva sobre la presentación que hizo el letrado de pagar un resarcimiento de 175.000 pesos a los damnificados, a cambio de que den por extinguida la causa.

Esto le permite ganar tiempo, dado que el caso prescribirá el próximo 3 de diciembre. Ahora es el juez Maximiliano Blejman el que deberá resolver sobre qué pasara de aquí en más: si ratifica ese acuerdo que cuenta con el aval de la defensa y de la querella y da por cerrado el caso o lo rechaza, con lo que deberá fijar una nueva fecha para el juicio. Hasta tanto los días corren y, más allá de estas dos situaciones, el caso puede cerrarse sin llegar a juicio por el tiempo transcurrido.

Marcelo Germán Mora fue denunciado en 2007 por Oscar Saleme y Carlos Ferreyra. Ambos eran conocidos de Mora. Y aprovechando esa confianza,  el abogado vendió a Saleme un departamento del barrio capitalino de San Martín a 11.640 pesos en una transacción concretada en marzo de 2007. Semanas más tarde, Mora le vendió a Saleme otra casa, pero en el barrio Cerro Azul en Santa Lucía, al precio de 20.369 pesos, según el expediente. En abril hizo lo mismo con Carlos Ferreyra, a quien le vendió un galpón situado en Lateral de Circunvalación, en Capital, al precio de 26.287 pesos, según fuentes judiciales. En todo los casos, el abogado entregó recibos en concepto de “honorarios extra judiciales” con la promesa que luego les daría los recibos originales y les haría los papeles para la entrega de las propiedades. Esto nunca se concretó y los compradores jamás pudieron tomar posesión de los inmuebles, dado que las propiedades eran de otras personas y no estaban a la venta.

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