Una mujer y su hijo terminaron en el Servicio del Quemado del Hospital Marcial Quiroga, luego de que la casa en la que vivían se incendiara, por querer corroborar con un encendedor que la garrafa de la cocina no tuviera pérdidas. Desafortunadamente había una manguera pinchada.
Todo sucedió cerca de las 23 horas del lunes, en la casa donde vive Teresa Brizuela (38) y su hijo Gonzalo (16), ubicado en la calle Miguel Pineda 151 Norte.
Según las primeras versiones, la mujer quiso corroborar con un encendedor que la garrafa que estaba por poner en su cocina no tuviera pérdidas, pero una manguera pinchada le jugó una mala pasada y ambos terminaron con severas quemaduras.
Las llamas no tardaron en expandirse por toda la casa y consumió por completo la mayoría de los muebles.
La mujer ingresó al nosocomio con el 6% de su cuerpo quemado, mientras que su hijo con el 18%.