“No podemos creer, en el caso de que fuese, que haya sido él quien la mató”, “estamos entre el sí y el no”, “era como un hermano más para nosotros”, jamás nos imaginamos que podría ser él”, son todas frases que expresó angustiada Bianca Rodríguez, la hermana de Leila, la joven mamá que apareció asesinada el pasado 27 de junio en un descampado ubicado por calle Valentín Ruíz, a la altura de la entrada de la finca Galdeani, en Ullum.
Las declaraciones son propias de una familia que hasta llegó a querer como un hijo a un joven que estuvo con Leila una gran cantidad de años para las edades que poseían. Lógicamente, jamás podrán creer que un “hijo” haya matado a sangre fría a una hija.
Este es el caso de Leila Rodríguez, mamá de una bebé de tres años, que salió el martes 26 de junio último por la noche, como solía hacerlo, sin avisar dónde iba. Era una chica independiente de quien sus familiares poco sabían lo que hacía con su vida. Salió esa noche y nunca más volvió.
Sobre las 16 horas ya del miércoles, un hombre que pasaba por el callejón vio un cuerpo tirado tapado con ramas, muy golpeada, con sangre en la nariz y boca, con el pantalón bajo y sin zapatillas. Al arrimarse, era el cuerpo de una joven. Instantáneamente, Luis, quien la encontró, llamó a la Policía.
Esa joven era Leila Rodríguez, de 24 años, quien vivía en un barrio aledaño al callejón donde apareció sin vida, el barrio Margarita Ferrá de Bartól, de Ullum. A partir de ese momento, los pesquisas comenzaron con las investigaciones para conocer qué fue lo que pasó con la chica. Rápidamente, el mismo día de su muerte, surgieron dos hipótesis que nada tenían que ver con la que apareció días después.
La primera versión aludía a que la joven había sido asesinada por una nueva pareja que tenía oriunda de Zonda y de quien nadie sabía ni cómo se llamaba. Se creyó que ese día, se juntó con ese sujeto y fue él quien la asesinó. ¿Pero con qué motivos lo haría? Sin tener certezas, rápidamente fue descartada.
La otra hipótesis expresaba que todo había sido producto de un robo común que, al resistirse Leila, no le quedó otra al delincuente que matarla. Esto se pensó debido a que la víctima tenía heridas cortopunzantes en su cuerpo. Fue una versión que manejaron más tiempo pero, al igual que la anterior, a los pocos días fue desestimada.
No había datos sobre el homicida de Leila, nadie sabía que pasó con su muerte. Sin embargo, luego de algunos días de investigación, comenzaron las sospechas contra la ex pareja de la joven y padre de su pequeña hijita, Esteban Gabriel Pacheco (24). El juez Guillermo Adárvez, a cargo del Tercer Juzgado de Instrucción y del caso, pidió la detención del muchacho, quien ante la primera declaración indagatoria se abstuvo a declarar por recomendación de su defensa, el doctor Nicolás Fiorentino.
La noticia de la detención de la ex pareja, sorprendió por completo a la familia Rodriguez ya que, en su momento, sostuvieron que era un buen chico, que mantenía una buena relación con Leila y que descreían que fuese él quien la asesinó.
Sin embargo, mayor fue la sorpresa cuando Pacheco, en su estadía tras las rejas y tal cual lo adelantó Tiempo de San Juan, confesó a otros internos ser el autor material del crimen de Leila Rodríguez. Pese a que este relato no tenía validez jurídica para Adárvez, a los Rodríguez los dejó boquiabierto ya que jamás imaginaron que podría llegar a ser él.
“No entendemos que haya podido ser él (por Pacheco) el que la asesinó”, dijo la hermana de Leila. “Era un padre ausente porque la veía cada tanto y un ratito pero con mi hermana tenía buena relación, se llevaban bien”, siguiendo diciendo.
Como se contó anteriormente, Leila tenía una hija de tres años, la cual “todos los días pregunta por su mamá”, expresó Bianca. Y no es para menos. Una bebé acostumbrada a ver todos los días a su madre y de un momento para otro, se quedó sin su madre y con su padre en la cárcel por el único sospechoso de haber matado a Leila.
Por el momento, Pacheco está tras las rejas a la espera de su procesamiento, el cual podría tener la carátula de homicido agravado por femicidio. Delito que lo podría dejar preso por el resto de su vida.
Por otra parte, el miércoles pasado los familiares realizaron una misa recordando el primer mes de la muerte de Leila. Mientras que este viernes por la tarde marcharán desde el domicilio de la joven, en el barrio también llamado Lote Hogar 55, recorriendo toda la Villa Aurora.