La muerte de Pedro Lozano cumplirá su sexto aniversario y la causa sigue igual que en su génesis: sin detenidos, ni sospechosos del homicidio. La familia del carpintero está decepcionda y dice que no cree en la Justicia.
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SUSCRIBITELa muerte de Pedro Lozano cumplirá su sexto aniversario y la causa sigue igual que en su génesis: sin detenidos, ni sospechosos del homicidio. La familia del carpintero está decepcionda y dice que no cree en la Justicia.
Lozano tenía 53 años cuando lo mataron. Era un querido carpintero de Capital, que vivía sobre calle Benavidez. Sufría de diabetes e hipertensión. El hombre vivía junto a su esposa y sus dos hijas: Elisa, la segunda más grande y la más chica, menor de edad. Además tenía dos hijos varones, Luis y Sebastián. Este último domiciliado en Córdoba.
Ese fatídico domingo 21 de octubre del año 2012, Pedro se encontraba solo en su casa ya que su mujer junto a su hija más pequeña viajaron a Córdoba para visitar a Sebastián. El objetivo: festejar el Día de la Madre. Elisa, la otra hermana que vivía con sus padres, decidió ir a la casa de su suegra a primera hora de la tarde.
Cuando volvió a su casa, Elisa se encontró con el horror: su padre estaba tirado en el garaje en el medio de sus dos autos, con cuatro tiros en la cabeza. Dos en la nuca, uno en el pómulo derecho y el último, le perforó el mentón.
El carpintero no estaba muerto. Su hija rápidamente lo llevó al hospital Rawson. Allí estuvo alojado durante toda la madrugada en Terapia Intensiva, hasta que sobre las 8 de la mañana del lunes 22 de octubre, los médicos les dieron la peor noticia: el padre de familia no resistió los disparos y dejó de existir.
A partir de allí, comenzaron a surgir diferentes versiones de lo sucedido. La primera hipótesis indicaba un presunto robo ya que le llevaron gran cantidad de dinero proveniente de alquileres. Al parecer, los delincuentes conocían ese dato y estaban al tanto de los momentos en los que la víctima se quedaba solo.
La causa recayó en el Cuarto Juzgado de Instrucción, a cargo del juez Martín Heredia Zaldo. Tras algunas investigaciones, rápidamente dieron con el primer y único detenido por el crimen del carpintero. Se trató de Oscar Alfredo Martínez, de 60 años en aquél entonces. Era vecino de Lozano, vivía en la misma calle. Martínez era mecánico y según los vecinos, un señor que dedicaba el día a su trabajo.
Pero fueron también los mismos vecinos los que dijeron que vieron al mecánico en la puerta de la casa de Pedro buscándolo en horas de la tarde del domingo. “Toda la cuadra lo culpó a Martínez de haberlo matado”, contó Luis Lozano, hijo del fallecido, quien aún no tiene certezas sobre el tremendo crimen que lo dejó sin padre. La versión de Martínez en la Justicia fue que ese día solamente salió en la noche y a tirar la basura.
El juez de la causa decidió procesarlo con prisión preventiva ya que, como revelaron algunas fuentes, tenía posibles restos de pólvora en la unión de sus dedos índice y pulgar de la mano derecha, y además manchas de sangre en un par de sus zapatillas y un buzo. Sin embargo, las pericias se encargaron de desestimar estas pruebas que complicaban a Martínez. Por ello, estuvo un año detenido pero por falta de méritos decidieron absolverlo.
Desde ese momento, no hubo detenidos ni sospechosos vinculados a este terrible crimen. Ya pasaron casi seis años de aquel trágico Día de la Madre para los Lozano y aún hoy la causa sigue en la nada.“Tenemos una bronca enorme, son seis años y todo sigue igual”, indicó Luis, hijo del fallecido.
El reclamo de la familia es el mismo desde el 22 de octubre del 2012: “Queremos saber la verdad y que el juez investigue. Esto no tiene que quedar en la nada”, dijeron. Si bien la causa, por ser homicidio prescribe a los 20 años, ya pasaron seis y la familia está desesperada. Quieren saber quién mató a su padre, buscan cerrar un duelo que continúa abierto.

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