Con las dos líneas de investigación sobre el tremendo asesinato de Yamila Pérez, cuyo cuerpo fue hallado en El Mogote, en Chimbas, dos pruebas serán fundamentales para desandar el camino de los investigadores y así dar mayor fuerza a una de las dos hipótesis que se manejan: crimen pasional o asesinato por encargo.
Para la primera línea, con un sospecho detenido identificado como el cliente de la mujer que ejercía la prostitución, la prueba que resultará clave es la requisa del vehículo del hombre de 67 años. En busca de la verdadera escena del crimen, se procedió con el secuestro del automóvil de Molina al que someterán a peritajes químicos para hallar algún indicio que los lleve a la verdad.
Para la segunda línea de investigación, el peritaje tecnológico será de vital importancia y se obtendrá a partir del análisis a los celulares de los Sosa, integrantes de la banda de "Los Pastelitos", presos en el Penal de Chimbas. El objetivo es obtener información sobre las conversaciones entre los privados de libertad y el segundo sospechoso detenido, Ramón "Cunta" Sosa.
Tanto los resultados del informe tecnológico como los de la prueba química estén a disposición de la justicia, los investigadores podrán establecer una sola hipótesis y, posiblemente, descartar a uno de las dos personas sindicadas por el crimen.