Algo increíble ocurrió en Chimbas. En horas de la madrugada de este sábado, un efectivo policial llegó de trabajar a su casa, dejó su moto estacionada en la puerta unos minutos y, cuando salió, se sorprendió con un un sujeto robándosela.
En ese instante, el ladrón tuvo el tupé de pedirle hielo haciéndose el distraído para zafar de la situación y sin pensar que estaba tratando con el dueño de la moto.
Rápidamente el uniformado, identificado como Germán Navas, se lanzó sobre el caco y tras un breve forcejeo logró detenerlo.
El delincuente es Pablo Ángel Arriola, de 32 años, que será juzgado por el fuero de Flagrancia.