Manoseos por arriba y por debajo de la ropa. No importaba si era dentro de la casa, en el patio del rancho y en algún lugar lejano de la casa. La propia chica recordó que la última vez la llevó en un auto hasta cercanías del cementerio de Caucete y, sin ningún reparo, el sujeto la acostó en el asiento trasero del vehículo, la desnudó, la tacó en todo el cuerpo e intentó violarla.
Todo esto es lo que hacía un jornalero de 69 años con su propia hija de 15 años, a la que supuestamente abusó durante un año. Por estos hechos, este caucetero comenzó a ser juzgado desde este miércoles en la Sala I de la Cámara Penal en una causa penal que puede costarle hasta 20 años de cárcel. El que lleva adelante la acusación es el fiscal de cámara Gustavo Manini.
El tribunal presidido por el juez Raúl Iglesias enjuicia al jornalero por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por ser el encargado de la guarda y aprovechando la situación de convivencia preexistente con la víctima. Es que el acusado es progenitor de la jovencita y desde hace dos décadas mantenía una relación con su madre, pese a que él tenía otra familia a la par.
Los hechos fueron denunciados en julio del 2014 por la madre de la menor. En ese entonces ella había viajado a Buenos Aires y tanto la víctima como su hermana menor habían quedado al cuidado de una hermana mayor. En uno de esos días, el acusado pasó a buscar a la adolescente de 15 años a un local donde tomaba clases de folklore y la llevó en su auto hasta cerca del cementerio, donde la desnudó, la manoseó y quiso accederla carnalmente.
Eso fue lo último que hizo el hombre porque después de ese aberrante episodio, la chica contó lo sucedido a su hermana mayor. Posteriormente esto llegó a oído de su madre, que también se enteró que los abusos venían ocurriendo de hace un año y decidió hacer la denuncia.