El martes salió a la luz la historia de Jonathan “El Yoni”, quien tenía una cuenta de Facebook muy activa desde el Servicio Penitenciario de Chimbas donde mostraba una interminable cantidad de fotos de su día a día. Entre lo pintoresco de su conducta a lo “Sex simbol”, con decenas de comentarios piropeándolo, la historia del detenido reveló también un problema de seguridad: la cantidad de teléfonos de seguridad que hay en la cárcel sanjuanina.
Sobre esto habló en Radio Sarmiento el Secretario de Seguridad Gustavo Fariña, quien lejos de negar el problema contó cómo trabajan día a día en una lucha sin cuartel por los elementos ilegales que meten en la cárcel. Es que según dijo el funcionario, quien ahora está a cargo del Penal, “hay requisas diarias y en algunos pabellones llegamos a secuestrar 6 o 7 teléfonos por día, pero el problema es que siguen ingresando cosas en las visitas”.
Los elementos ilegales ingresan a través de las visitas diarias y ahí, explicó Fariña, reside el problema, ya que hay ciertos límites en las requisas que deben respetar. “Sólo en los lugares donde violan los derechos humanos pueden impedir al 100% el ingreso de objetos prohibidos. Lo que sucede es que no podemos pasar por el scanner a todos los que ingresan cada vez que ingresan, porque pasar por la máquina es como hacerse una radiografía: está prohibido para embarazadas y niños y no se puede realizar dos veces por semana”, detalló el Secretario de Seguridad.
Esto significa, según explicó, que la solución está en las requisas internas, donde deben quitarle los elementos prohibidos a los internos. Durante estos procedimientos el personal del Servicio Penitenciario encuentra una gran variedad de cosas y en algunos lugares los teléfonos son moneda corriente. “Tenemos una bolsa grande llena de celulares que les quitamos todo el tiempo, pero algunos no tienen problema en seguir usando a embarazadas y niños para meter más cosas ilegales”, relató.
Los inhibidores, la solución que todavía no puede ser
La presencia de teléfonos en las cárceles no es algo nuevo e incluso desde hace años se viene trabajando en distintas posibilidades para evitar que los internos sigan usando celulares. Los inhibidores de señal son una posibilidad que viene dando vueltas desde hace tiempo, pero hasta el momento, según confirmó Fariña, no ha podido ser implementada.
La primera tanda se compró hace 5 años pero no pudo ponerse en funcionamiento. El Secretario de Seguridad explicó que esto se debería a que la tecnología resultó obsoleta y que en lugar de sólo afectar a los internos, generaba una interferencia que terminaba dejando incomunicados a los vecinos de la zona.
Tras el escándalo de Jonathan, Fariña aseguró que se hará una nueva compra de inhibidores, esta vez más modernos y específicos, que sólo afectaría a los teléfonos de los internos. Aun así, la puesta en funcionamiento demoraría al menos unos meses más, ya que la compra de estos elementos debe hacerse vía Estado Nacional y siguiendo un procedimiento complejo.