Los vejámenes a los que un obrero de la construcción de apellido Daroni, sometía a sus dos hijas biológicas, son indescriptibles.
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SUSCRIBITELos vejámenes a los que un obrero de la construcción de apellido Daroni, sometía a sus dos hijas biológicas, son indescriptibles.
Una de ellas tenía nada más que 7 años cuando empezaron los manoseos, la otra 12, y esos tocamientos derivaron rápidamente en acceso carnal.
Este miércoles, el juez de la Sala Primera de la Cámara Penal, Raúl Iglesias, condenó a Daroni a 22 años de prisión por el abuso sexual, gravemente ultrajante, con acceso carnal de las dos niñas y corrupción de menores y por coacción, ya que amenazó a su pareja para que no lo denunciara.
En la investigación se probó que Daroni hizo que las menores vieran películas pornográficas y hasta las obligó a algún tipo de perverso juego entre ellas mientras él miraba.
Ahora, serán los médicos quienes decidirán si Daroni va a cumplir los 22 años al Penal de Chimbas o se queda preso en su casa.
El obrero está con prisión domiciliaria desde 2015 cuando un juez lo procesó pero lo mandó preso a su casa porque tiene problemas en la columna y la cadera producto de un accidente laboral.
Según fuentes judiciales, Daroni prácticamente no puede moverse y, por eso, el juez Iglesias, solicitó que una Junta Médica evalúe el estado del abusador para recién ahí decidir si cumple la condena en su casa o en la cárcel.

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