La Policía detuvo a Mauricio Carrizo, gerente de una empresa
nacional de venta de filtros de agua en San Juan y conocido ex rugbier, como
uno de los tres presuntos autores de la estafa de 350.000 pesos (210.000 pesos,
6.000 dólares y 2.500 euros) a una jubilada de Capital.
Carrizo fue llevado este jueves al mediodía al Tercer
Juzgado de Instrucción, donde le imputaron el delito de estafa. Hizo uso de su
derecho al silencio y se abstuvo de declarar. Fue detenido el lunes al mediodía en la sede local de la empresa en la que sería el responsable comercial. En esas oficinas la Policía también secuestró dinero.
Junto a Carrizo, conocido en el ambiente del deporte de cuando
jugó al rugby en la Universidad, la Policía también detuvo a su primo
hermano, Roberto "Toto” Pavón, y a la madre de éste y tía de Carrizo, Beatriz
Pavón. Ésa mujer y su hijo serían llevados este viernes a declaración
indagatoria al juzgado.
LA PISTA DE LAS EMPLEADAS
Según fuentes judiciales, la Policía llegó a esas
detenciones porque Beatriz Pavón sería una de las tres empleadas domésticas que
tenía Alicia Aneas (85), la jubilada a la que el sábado último le sacaron
350.000 pesos en ahorros con el "cuento del tío” (pinchá aquí y leé más sobre el caso).
Otro dato que la Policía habría tenido en cuenta para la
detención son los antecedentes penales que tendría Roberto "Toto” Pavón, quien
cuenta con delitos contra la propiedad en su planilla prontuarial, pero sin
condenas en San Juan. El jueves chequeaban en Tribunales si no fue condenado
por robo agravado en Mendoza.
Según fuentes judiciales, la pista que llevó a la Policía hasta
Carrizo fue la línea que siguieron por el perfil de Facebook de "Toto” Pavón.
Allí vieron una foto de Carrizo que daba con las
descripciones que dio la abuela víctima de la estafa: "Era un petiso, morrudo, bien
vestido”, según habría dicho la mujer en su denuncia policial.
La víctima habría contado en su denuncia que el sábado
último un hombre con esas características se presentó en su casa, en Maradona y
25 de Mayo, Capital, de parte de su hijo, quien vive en Buenos Aires. Le pidió
que le entregara el dinero ahorrado para cambiárselo por billetes nuevos. Le
dijo que era contador y amigo de su hijo.
La víctima del engaño confió, tal vez por la precisión del
monto de dinero que tenía y porque sabía que tenía ahorros en distintas
monedas.
A tal punto el delincuente tenía buena información interna
de la casa de la abuela que hasta tuvo el coraje de volver por segunda vez.
"MAMI, FALTAN LOS EUROS”
Fue así: minutos después de que el delincuente llegó al
vehículo que lo esperaba, la abuela Aneas recibió un llamado de teléfono que le
dijo: "Mami, te faltan los euros, dejáselos a mi contador”. Entonces, el
"petiso, morrudo, bien vestido” apareció de nuevo en la puerta de la casa y la
mujer le entregó el resto de sus ahorros, completando los 350.000 pesos.
Horas después, la mujer desconfió y le llamó por teléfono a
su hijo y éste le negó haberle llamado y haber mandado a alguien, por lo que
fue a la Policía porque se dio cuenta que la habían estafado.
En un primero momento la Policía demoró a las otras dos
empleadas domésticas, María Pavón, hermana de Beatriz, y Gladys Fontana.
Una de ellas, María Pavón, le habría dado a la Policía otra pista
que podría haber servido para llegar a Mauricio Carrizo: habría dicho que él
sabía andar "en una camioneta” como la descripta por la abuela estafada. Y
mencionó a una Chevrolet Meriva color oscuro que pertenecería a una persona muy
cercana a Carrizo.
Es posible que Carrizo sea excarcelado este viernes porque
no tiene antecedentes y hubo en el Tercer Juzgado de Instrucción un pedido de
excarcelación por parte del abogado Maximiliano Páez Delgado.