Por orden del juez Benedicto Correa, del Quinto Juzgado de
Instrucción, el estudio jurídico de una abogada ubicado en un edificio del
micro centro fue clausurado el lunes en la mañana: allí tenía los 3.000
expedientes de ejecuciones que pertenecen a Fiscalía de Estado y que se negaba
a devolver desde hace un año.
Gastón Orzanco, el fiscal de Estado subrogante por la
asunción de Guillermo De Sanctis en la Corte de Justicia, fue quien hizo la
denuncia en enero último en la Fiscalía de Instrucción N° 1, donde se entendió
que la profesional de las leyes y ex abogada del Estado de San Juan habría
incurrido en una modalidad del delito de estafa.
"El que con perjuicio de otro se negare a restituir o no
restituyere a su debido tiempo, dinero, efectos o cualquier otra cosa mueble que
se le haya dado en depósito, comisión, administración u otro título que
produzca obligación de entregar o devolver”, dice el Código Penal Argentino, el
cual prevé una pena de 1 mes a 6 años de prisión.
La abogada en cuestión fue identificada por fuentes
judiciales como Dora Zulma Monasterio de Cirelli. En su estudio jurídico
ubicado en el primer piso de la avenida Ignacio de la Roza 160 Este, Capital,
tenía esos expedientes que Fiscalía de Estado no podía recuperar.
Según fuentes de la investigación, la abogada hacía trabajos
para la oficina estatal que debe defender los intereses del Estado Provincial.
Se jubiló y debió haber devuelto los expedientes que ella tramitaba. Esa
devolución la pudo haber hecho ante la Fiscalía de Estado o ante los juzgados
en los que se llevaba cada causa.
Fiscalía de Estado intentó recuperar los expedientes
intimando a la abogada, pero no tuvo respuestas. En esa institución explicaron
que la abogada no tenía motivos legales para no devolver los 3.000 expedientes,
debido a que si lo hizo para garantizarse el cobro de sus honorarios, los tenía
garantizado porque los registros legales así lo indican.
El lunes en la mañana la Justicia llegó hasta la casa
particular de la abogada, ubicada en la zona de Trinidad. Allí no estaban los
expedientes.
Luego allanó el estudio jurídico. Y ahí sí estaban. Como no
había nadie que los atendiera, decidieron entrar por la fuerza con el uso de un
cerrajero.
Al encontrar la gran mayoría de los expedientes que Fiscalía
de Estado viene buscando, el juez Correa decidió clausurar el estudio jurídico
para garantizar que no se pierdan.
También dispuso que, con la presencia de la fiscal, de la
abogada en cuestión y del personal del juzgado y de la Fiscalía de Estado, se
realice el secuestro de la documentación pública.
Hasta el lunes en la noche, la abogada no se había
presentado ante el Quinto Juzgado de Instrucción para ponerse a disposición de
la Justicia.