Es complicado caminar por la delgada línea de tierra que hay en los costados de la calle Pellegrini, en el tramo que va desde Ignacio de la Roza hasta calle 5, Rivadavia. Debido a los árboles de gran tamaño y al canal que hay en la zona, hay sectores en los que sólo se puede caminar en fila india. Es en este lugar donde se produjo el accidente de tránsito que dejó como saldo la muerte de un niño de tres años, Maico Flores, quien falleció tras ser arrollado por un colectivo de la línea 17, de la empresa La Positiva.
Es imposible no trazar un paralelismo entre este caso y el accidente que tuvo como dos protagonistas dos chiquitos de Pocito el 29 de marzo del 2016. El siniestro se produjo en General Acha y calle 6, Pocito, otra zona donde no hay banquina ni veredas para caminar.
María lleva viviendo 30 años sobre la Pellegrini. Contó que el tránsito aumentó considerablemente cuando se inauguró el Parque de Tecnologías Ambientales, adonde se procesan los residuos de los departamentos del Gran San Juan. “Hay una circulación mayor de camiones, porque vienen a dejar la basura acá. Todos pasan rapidísimo por acá y por eso uno tiene miedo. Yo acompaño a mi hija todos los días al colegio, antes de que pasara el colectivo por acá teníamos que ir hasta la Ignacio de la Roza y hay que caminar por arriba de los eucaliptos”, dijo la mujer.
Carla Molina tiene 21 años y tres niños. Hace tres meses que vive en la zona y aseguró que nunca antes estuvo más preocupada que ahora por la seguridad de sus niños ya que los vehículos pasan muy rápido por el lugar y al no haber veredas ni banquina, si los chicos se escapan ahí nomás están en la calle.
Brian también es papá de un niño de dos años. Comentó que hay que andar con máximo cuidado cuando se espera el colectivo o cuando se camina por la zona porque los vehículos pasan muy cerca del estrecho caminito de tierra que separa la calle de las viviendas. “Nos gustaría que circulen más despacio y que tengamos veredas o algo para estar más seguros”, concluyó.