HISTORIA

Instructor de la Policía busca formar canes que detecten el cáncer

El cabo Andrés Riveros es el encargado de entrenar a perros para detectar drogas, búsqueda de personas y armas. Ahora buscará salvar vidas. Por Florencia García.
domingo, 8 de enero de 2017 · 07:35
Dos Golden Retriever, un Labrador  y dos Ovejeros Belga Malinois forman parte de la división Drogas Ilegales. Parecen ser simples mascotas, simpáticas y alegres, que no tienen más que hacer que darle amor y ser fieles a sus compañeros policías, pero en realidad estos canes tienen una tarea de gran importancia: encontrar drogas, personas vivas o muertas y  hasta resolver crímenes. Pero detrás de la difícil tarea que realizan estos caninos está el cabo Riveros, una persona apasionada por ellos, que día a día se perfecciona para educar y formar perros capaces de ayudar a la justicia. No conforme, ahora está trabajando en formar caninos que ayuden a detectar el cáncer de páncreas en las personas.
 
La pasión y el amor por su trabajo lo caracterizan y lo hacen reconocido entre sus pares de todo el país. Tal es el punto que, en una de las tantas competencias en las que participó, fue contactado por la policía de Buenos Aires para comenzar con un trabajo que va más allá de la detección de drogas, armas y búsqueda de personas.
 
"Con la Policía de Buenos Aires estamos preparando canes que detecten el cáncer de páncreas en las personas. Hemos estado haciendo pruebas con siete ratones de laboratorios en los cuales uno de ellos tenía células cancerígenas y los canes pudieron detectarlo. Es un proceso a largo plazo, pero está encaminado”, agregó.
 
Siempre sintió amor por los animales y curiosidad en estudiar su comportamiento, sin embargo sus primeros pasos en la fuerza de seguridad los dio en la guardia de Infantería. Nunca pensó que aquello que tanto anhelaba iba a llegar tan pronto, y no sólo se iba a convertir en un instructor de canes detectores de narcóticos, sino que iba a ser reconocido en todo el país.
 
"Llevaba apenas algunos meses trabajando en la guardia de Infantería cuando me pidieron que reemplazara a un compañero de la división Canes. Ahí empecé a querer interiorizarme por aprender técnicas para educarlos y en el 2005 asistí, por primera vez, a un encuentro nacional de guía de canes”, relató el cabo Andrés Riveros.
 
Su trabajo en la sección canes duró 11 años y fue ahí donde conoció su primer y gran amor de cuatro patas. Una perra Ovejero Alemán llamada Kelli a la que Andrés no puede mencionarla sin que su emoción llegue al borde de las lágrimas. 
 
"Con ella aprendí todo lo que se, es una perra increíble y la extraño mucho. Hace dos años atrás competimos juntos por última vez y salimos campeones argentinos. Desde ese momento no volví a verla. Aunque ya fue dada de baja de su trabajo, Kelli sigue en canes. Mis compañeros me piden que vaya a verla, pero va a ser muy duro verla. Ella sufre de desplazamiento de cadera y prefiero quedarme con esa imagen de los dos campeones. No quiero verla sufrir”, comentó emocionado.
 
Desde el 2005 en adelante Riveros no dejó de perfeccionarse. Conoce la Argentina de punta a punta y llegó hasta Paraguay en busca de ampliar sus conocimientos. Hace sólo dos años llegó a la división Drogas Ilegales y desde entonces no para de cosechar logros. 
 
Al ser consultado cual fue la experiencia junto a los caninos que jamás olvidará, no dudó ni un segundo y respondió: "El caso Ariel Tapia”. Si, aquel caso del 2012 que conmocionó a todos los sanjuaninos también tocó lo más profundo de un hombre acostumbrado a enfrentarse a este tipo de situaciones.
 
"Fue con uno de los canes que encontramos el cuerpo del pequeño Ariel en la heladera. El perro determinó cual había sido el recorrido del cadáver hasta llegar a la heladera. Fue muy fuerte ese momento, no me olvido más. Recuerdo que al rato de que lo encontramos sentimos un niño que lloraba y una de las personas que estaban ahí me dijo: ‘no te asustes, es Ariel que te está agradeciendo’. Durante una semana soñé que estaba sentado en una silla y venía Ariel a abrazarme y darme las gracias. Fue muy difícil”, relató con un nudo en la garganta y la mirada perdida.
 
Gracias al apoyo del Ministerio de Gobierno, al encargado de sección y al jefe de Drogas Ilegales, Riveros está logrando que los canes tengan el reconocimiento que se merecen, debido a que su actuación en allanamientos y casos judiciales son de suma importancia. Tal es la lucha constante de este policía amante de los cuatro patas que logró que hace dos meses adquirieran perros de gran inteligencia y predisposición para el trabajo para fortalecer la sección.

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