Todo indica que el equino que provocó la muerte de Gonzalo Guerra (24) en la noche del domingo último, en la localidad de Los Berros, en Sarmiento, iba caminando por el costado de la Ruta Provincial 153 y, de golpe, se cruzó en el camino.
Guerra iba como acompañante y se llevó la peor parte del impacto en la Volkswagen Saveiro, lo que le provocó la muerte por los golpes. El conductor sólo tuvo heridas, pero nada grave.
El animal quedó muerto a un costado de la banquina. Lo primero que buscaron los policías de la Subcomisaría Soria es la marca en el pelaje, con la intención de poder dar con el propietario. Pero se encontraron con que no tenía ninguna marca.
Es una práctica común en el campo que los puesteros que dejan los animales sueltos para no costear su alimentación no los marquen para evitar responsabilidades ante situaciones como ésta.
Eso dificultó la tarea de investigación. Y, como es de esperar, ninguno de los puesteros de la zona dice saber a quién pertenece el equino que desató la tragedia. Los policías saben que entre los puesteros distinguen perfectamente a los animales y a quién pertenecen, pero no también saben que si lo identifican, el propietario tendrá problemas legales.
El otro dato que siempre desata polémica en este tipo de tragedias es el alambrado en los campos. En este caso, sí había un alambrado en la zona donde se produjo el choque, la cual está a 3 kilómetros del centro urbano de Los Berros.
Así lo confirmaron en la Subcomisaría Soria, donde también precisaron que en las inmediaciones del choque el alambrado no estaba cortado, una práctica que suelen usar los puesteros para permitir que los animales pasen de un lado a otro de la ruta en busca de pastizales y de agua.
Todo indica, según la policía, que al estar el alambrado el animal habría ido caminando por el costado de la ruta hasta encontrar algún punto por el cual se pudiera meter al campo. Suele ocurrir que, al ver las luces de los vehículos, se espantan y atropellan por delante del mismo.
El juez Eduardo Agudo, del Primer Juzgado Correccional, ordenó una serie de peritajes para investigar la tragedia. Una de ellas es saber a qué velocidad iba el conductor de la Volkswagen Saveiro al momento del impacto. Cabe recordar que, legalmente, está imputado de homicidio culposo, más allá de que era amigo del joven fallecido.