En Tribunales dicen que Guillermo Verón tiene doble cara. Lo describen como un hombre increíblemente persuasivo, bien hablado, que no da puntada sin hilo y mantiene su inocencia hasta las últimas circunstancias.
El viernes 3 de junio recibió su cuarta condena en San Juan por estafa y ésta se suma a las tres que ya tenía en La Rioja por el mismo delito. La última vez que Verón cayó fue en 2012 por estafar a un hombre que alquilaba su remis para trabajar. Verón, se hizo pasar por otro hombre con un DNI robado y adulterado y consiguió alquilar el vehículo con el que luego huiría hacia Miramar.
El dueño del auto movió cielo y tierra para encontrar su remis y viajó por cuatro provincias hasta dar con él en la ciudad balnearia. Allí dio aviso a la policía y Verón fue trasladado a la provincia. Es por esta causa que fue condenado hace dos semanas en la Sala I de la Cámara Penal sumando así su séptima sentencia.
La psicóloga del Poder Judicial lo define en su informe como una persona que no siente remordimiento y lo describió como "irremediable”, según fuentes judiciales.
El modus operandi de Verón para engañar gente siempre fue el mismo y en ninguna de las estafas que cometió usó su verdadero nombre. Siempre haciéndose pasar por otro consiguió lo que quería. Alquiló autos que se llevó a Miramar, ciudad donde reside su familia, también utilizando un DNI trucho. En otra de las oportunidades estafó a un anciano que vendía sus muebles para pagar medicamentos. Utilizando, una vez más, una identidad robada, Verón compró los muebles con cheques robados dejando a los damnificados "en la lona”.
"Así se maneja, él dice que la culpa la tienen los otros por ser tontos”, dijo una fuente de Tribunales.
Sin embargo, su perfil de estafador desalmado se contradice con su comportamiento en el Penal de Chimbas donde tiene alto puntaje por limpiar, colaborar y porque no tiene conflictos con otros internos.
Es más, en sus años de cárcel hasta editó un libro de poesía y cuentos junto a otros presos y es el encargado de la biblioteca del Penal. Es que Verón tiene la típica personalidad de un estafador y en el Penal lo describen como "encantador”.
A su abogada defensora, Filomena Noriega, no le quedó otra opción que arreglar un juicio abreviado con el fiscal en el que a Verón le dieron 4 años y 6 meses de prisión por su última jugarreta con el remis. En una nota que Verón dio a Tiempo de San Juan en 2015 ya había dicho que lo único que quería era salir de la cárcel para volver a Miramar con su familia.
Como el hombre está preso desde 2012, su abogada dice que el año que viene ya podrá comenzar con las salidas transitorias. Su familia viajó desde Miramar hasta San Juan donde se asentaron para esperar a que Verón salga de la cárcel. "La esposa no falta a ninguna visita, tiene una devoción increíble hacia él”, dijeron desde el Penal.
Todo queda en la familia: Verón el yerno de la "Flor de la Mafia”
"Ella me adoptó como el hijo varón que nunca tuvo”, dijo Verón a Tiempo de San Juan sobre Agata Galiffi. Guillermo Verón está casado con la hija adoptiva de la "Flor de la Mafia”. Galiffi es siciliana, hija de "Chicho el Grande” un mafioso que dio importantes golpes en Rosario, de muchos participó su hija Agata.
Ya alejada del ambiente delictivo la bellísima "Flor de la Mafia” se radicó en San Juan, más precisamente en Caucete, donde adoptó a una nena que luego se casaría con Guillermo Verón.
"Es mentira todo lo que se dice de ella, era una mujer muy generosa”, dijo Verón sobre su difunta suegra.