Nadie le conocía el rostro. Por eso entró desapercibidamente al Cuarto Juzgado de Instrucción alrededor de las nueve de la mañana. Pero no pudo sortear la fuerte guardia periodística que lo esperó a la salida. Salió raudamente del interior del despacho judicial y sin decir una palabra públicamente.
Donde sí dio su versión de los hechos fue en el interior del Cuarto Juzgado de Instrucción, subrogado por el juez Benedicto Correa, defendido por Fernando Ramhé y ante la presencia de la fiscal Ana Lía Larrea, quien recepcionó la denuncia del mismísimo monseñor Alfonso Delgado, máxima autoridad provincial de la Iglesia Católica.
Brozina era el tesorero del Arzobispado y, junto al contador Néstor Tapia, fueron imputados por administración fraudulenta. NO irán presos porque les dieron la eximición de prisión.
Monseñor Delgado denunció a los dos como los responsables de la desaparición de unos 700.000 pesos de la limosna de los fieles. Ambos fueron echados de la institución religiosa.