En cuanto a Alejandra, Chicagual dijo que sigue internada en
la clínica Virgen de Lourdes, alimentándose a través de una sonda. "Reconoce a
las personas y a las hijas, pero no puede hablar mucho por eso le pasamos un
cuaderno”, dijo.
"No sabemos cómo preguntarle qué le ha pasado –contó el ex,
quien tiene el apoyo de su actual pareja en su cruzada en defensa de la
víctima-. Poco se le entiende lo que habla porque murmura, sí reconoce a las
mellizas y puso ‘hijas las amo’”.
Repasá la nota sobre el caso publicada en el semanario Tiempo de San Juan:
EJEMPLO DE VIDA
Su ex mujer quedó en coma por una brutal golpiza y él salió a la calle a pedir Justicia
Ricardo Chicagual comenzó una campaña y lo que quiere es concreto: que se haga Justicia por su ex mujer, que terminó en coma después de que su nueva pareja la golpeara brutalmente. La novia de Ricardo, Marcela, lo acompaña incondicionalmente. El escalofriante relato de cómo fue la golpiza. Por Agostina Montaño
Ya no queda nada del pelo rubio y largo de Alejandra Muñoz. Tampoco de su rostro, ese que se maquillaba para salir y "estar linda”. Está muy flaca y se alimenta por una sonda, no puede caminar, ni hablar, ni moverse. A veces murmura algunas palabras que casi siempre son "estoy destruida”. Es que Alejandra está destruida física y anímicamente porque acaba de salir de un coma luego de una brutal golpiza por la que está acusada su pareja, Leonardo el "Koala” Bravo, de 24 años.
Pero no siempre la vida de Alejandra fue así de triste y su ex marido, Ricardo Chicagual, con quien estuvo casada durante 23 años, ahora es quien pide Justicia por ella.
"Yo me separé de ella, no de mis hijos”, cuenta Ricardo que ahora divide su tiempo entre su trabajo en la construcción, en contener a sus cinco hijos y en los pasillos de Tribunales a donde concurre seguido para ver cómo marcha la causa de Alejandra.
A Ricardo lo acompaña Marcela, su nueva pareja con la que está hace poco más de un año y medio. Marcela sabe que Alejandra está sufriendo y también sus hijos y por eso apoya a Ricardo incondicionalmente.
"Yo más allá de ser pareja soy mujer y entiendo por lo que está pasando. Lo que ese animal le ha hecho a las hijas de Alejandra es imperdonable”, cuenta Marcela que está ahí para preparar un café, prestar el oído y tomar de la mano a su novio Ricardo que ahora tiene que sacar a su familia adelante.
Marcela pidió a Tiempo de San Juan no salir en las fotos "por una cuestión de respeto”. "Esto es algo de él, yo nada más lo acompaño y lo banco. Esto nos unió más como pareja”, dice.
EL ESCALOFRIANTE RELATO DE LA GOLPIZA
Ricardo dice que ya se había dado cuenta de que algo pasaba con la madre de sus cinco hijos.
"Con ella terminamos excelente, nunca tuvimos que poner abogados, siempre acordamos todo y yo iba a ver a mis hijos todos los días”, comenta Ricardo. Es por eso que el obrero de la construcción no entendía por qué cada vez que iba a la casa de su ex mujer en la Villa Obrera, Chimbas, ella salía huyendo de la vivienda.
"El tipo la mataba cada vez que yo iba a ver a mis hijos, unos celos enfermizos, y la veía porque vive a dos cuadras”, explica Ricardo.
Así la escalada de violencia se fue creciendo hasta que, el pasado 21 de enero, Ricardo fue a ver una vez más a sus hijos a la casa de Alejandra, sin saber que horas más tarde volvería saber de su ex mujer porque estaba en el hospital inconsciente.
La hipótesis de la familia es que ese día, cerca de las dos de la mañana, Alejandra empezó a discutir con el "Koala”, en la zona del Dique San Emiliano, en Chimbas.
"Hay testigos que los vieron ahí, peleando adentro del auto y dicen que en un momento ella se zafa del tipo este y sale corriendo por la Benavidez, pero él la alcanzó y la subió al auto”, relata Ricardo.
La familia de Alejandra se enteró al día siguiente, a las 8 de la mañana, que la mujer estaba en coma. "Yo creo que ahí en esa zona del dique que es despoblada le tiene que haber pegado y cuando vio cómo la había dejado la llevó al Marcial Quiroga y dijo que se le había tirado del auto”, sostiene Ricardo.
Lo cierto es que, a pesar de la versión del "Koala”, el informe médico no coincide con esta historia. Alejandra tuvo fractura de cráneo y los profesionales del Hospital Rawson tuvieron que sacarle parte de su cerebro por las lesiones.
"Nos han dicho que le van a quedar secuelas pero todavía no sabemos bien qué tan graves”, no nos queda otra que esperar”, asegura Ricardo.
Su mujer, Marcela, es quien lo acompaña en todo y él la define como "un ángel”.
"La verdad que es un milagro que Alejandra esté viva, los médicos nos dijeron que no iba a salir”, dice Marcela.
Ahora, la lucha de la familia se centra en conseguir un cambio de carátula en la causa. Como la primera versión fue de un accidente la investigación está en el Quinto Juzgado Correccional.
"Queremos que la cambien a tentativa de homicidio, yo por ahora estoy confiando en la Justicia pero voy a hacer lo que sea necesario para que eso pase. Si tengo que salir a la calle a hacer marchas lo voy a hacer”, dice Ricardo, que trata de mantener la calma y la esperanza.
Las denuncias fallidas de Ricardo
Cuando Ricardo Chicagual se enteró por los vecinos y por su propia ex mujer, que el "Koala” Bravo le pegaba, quiso poner la denuncia.
"Ella a veces me veía y me abrazaba y se ponía a llorar, era su forma de pedir ayuda”, cuenta Ricardo.
En una oportunidad, según él, quiso poner la denuncia en la Comisaría de la Mujer. "Me dijeron que tenía que venir la víctima, me tomaron como un tipo despechado. Pero cómo iba a venir ella si estaba manipulada”, relata.
Tal vez, de haber logrado radicar esa denuncia, la golpiza no hubiese existido.