El empresario Juan Lorenzo Igualada (64),
más conocido como "Quico”, sufrió un violento asalto en banda y a mano armada
en su casa del selecto barrio La Santa María, en Rivadavia. A pesar de las
características del robo, los ladrones se alzaron con poco dinero.
"Me pedían la plata, la plata, que dónde
estaba la guita… pero entre lo que tenía yo y lo de mi esposa no juntaron más
de 5.000 pesos. Nunca manejamos plata en mi casa ni en la empresa, todo lo
hacemos con tarjeta y con transferencias”, explicó, angustiado, "Quico”
Igualada.
Igualada es un reconocido empresario del
transporte y de servicios mineros. Pero en los últimos dos años ya dejó su
empresa, Transporte PAP (Puerta a Puerta), a su hijo.
El asalto se produjo a las 8.15 de este
martes en una de las cinco casas que tiene el barrio La Santa María, ubicado a
800 metros del Hospital Marcial Quiroga.
"Yo vi por una ventana cómo entraban a la
casa. Todo fue muy rápido. Cuando me di cuenta los tenía adentro de la casa,
apuntándome con un arma a la cabeza”, relató "Quico” Igualada.
El empresario no tiene dudas que los
ladrones estuvieron haciendo inteligencia para poder dar el golpe. Y no
descarta que los delincuentes lo hayan empezado a vigilar después de unas obras
que debieron hacer en el barrio por los destrozos que sufrieron por los vientos
hace un tiempo atrás.
"Hacía 15 minutos que yo había desconectado
la alarma perimetral, la cual se activa cuando alguien se acerca a la casa. Ya
habían llegado los obreros que me están haciendo una conexión de gas. Los dejó
una camioneta y estaban trabajando”, contó Igualada.
Los ladrones eran cuatro. Tres estaban con
capuchas y uno con una máscara de calavera. Usaban zapatillas para jugar al
fútbol. Todos usaban armas cortas. Entraron a la casa por uno de los cierres
perimetrales del fondo, cortando el alambrado y sacando unos palos.
Ese cierre se comunica con un descampado.
Las huellas indican que entraron y salieron por ese lugar, evitando el ingreso
por el portal del barrio, el cual tiene cámaras de seguridad y un portón. El
barrio tiene seguridad privada y la casa de Igualada también tiene cámaras de
seguridad.
"Todavía no veo las cámaras, pero seguro
que los registró porque el lugar por el que entraron tiene una cámara”, explicó
Igualada.
El empresario detalló cómo fueron los
momentos de mayor tensión: "Esta es la primera vez que me roban. A mí me
redujeron atándome las manos con cinta y los pies con un cinturón. A los
obreros los hicieron subir al primer piso de la casa y los metieron a un
placard. Mi mujer estaba durmiendo y la despertaron a los gritos. A ella no le
hicieron nada. En todo momento la tuvieron al lado mío”.